
VICENTE ARAGUAS. (27 de diciembre de 2024). Labordeta, el aire del Moncayo. De los cantautores que conocí, escuché y memoricé, pocos del fuste intelectual de José Antonio Labordeta, quien muy probablemente quemó su vida en un servicio constante al prójimo. Y, por cierto, que pocos tuvieron una respuesta popular mayoritaria, no solo como artista, bien que hoy semioculto en el nubarrón que todo lo disminuye una vez que desapareces: no es cierto que en España se entierre bien como dijera el Otro, aquel Otro que fascinaba a Quevedo, se destierra mejor al muerto, a veces también al vivo. Un ejemplo: aquel programa televisivo, “Un país en la mochila”, que tanto apreció el personal. Y que llevó en el Congreso a que Labordeta, diputado por la Chunta Aragonesista, fuese increpado por algún mentecato con un; “vete con la mochila a Teruel”, lo que provocaría la mítica respuesta labordetiana de: “¡A la mierda!”, que el propio cantautor, poeta, político, profesor, viajero impenitente dijo querer para su epitafio. Sentido del humor no le faltaba cuando ironizaba sobre ese PSA, que bien conocemos los varones entrados en años, que detecta anomalías en la próstata (un cáncer en dicho órgano llevaría al sepulcro a José Antonio a la tumba), igualito a las siglas del PSA (Partido Socialista de Aragón) en el que había militado nuestro amigo.









