
ANA FDEZ MALLO. (Majadahonda, 18 de febrero de 2026). Un Mes en las Vías de Adamuz. Se cumple un mes de aquel momento terrible en las vías de Adamuz. El tiempo sigue avanzando, pero el dolor permanece. Hay instantes que no pasan, que se quedan suspendidos para siempre en la memoria colectiva. España mira hoy esas vías con recogimiento y respeto. Como quien vuelve a un lugar marcado, y no olvida lo ocurrido y a quienes ya no están. Recordando a las familias rotas, a los hogares donde falta una voz, una risa, una presencia irremplazable. A los sueños desvanecidos que quedaron a medio camino, truncados sin aviso. A los propósitos incompletos y a las promesas que nunca podrán cumplirse. Pasar por Adamuz será siempre un suspiro, un tragar saliva, un minuto de silencio, una lágrima contenida. Será bajar la mirada y apretar los labios. Será un nudo en la garganta y el respeto que impone el dolor ajeno, convertido ya en dolor de todos. Porque hay lugares que dejan de ser solo un punto en el mapa y se convierten en memoria, conciencia y recuerdo permanente.









