
TERESA FERNANDEZ HERRERA. (Majadahonda, 21 de noviembre de 2025). Salomé Ramírez: Con sello de Jerez. No me resisto a transcribir en esta crónica del segundo espectáculo del XXV Festival Flamenco Ciudad de Majadahonda, lo que escribí este verano desde La Unión sobre el Premio Desplante otorgado a Salomé Ramírez: “El Desplante, se lo llevó Salomé Ramírez Almagro, de Jerez de la Frontera. No había duda. Salomé acaricia la danza, con un cuerpo hecho para bailar. Ha marcado territorio en sus intervenciones en semifinales y final. Es un placer ver su técnica, su naturalidad para la improvisación, su duende puramente jerezano.” Afortunadamente he podido rescatar el video de su baile por alegrías en semifinales de La Unión. Y digo afortunadamente, porque el pasado sábado en el Auditorio de la Casa de la Cultura Carmen Conde de Majadahonda (Madrid), Salomé volvió a bailarlas, con la misma bata de cola color rojo con destellos plateados y el mismo mantón. Vean cómo su cuerpo acaricia la danza, cómo la entraña de su cuerpo va dirigiendo su movimiento, cómo el duende jerezano está presente en cada uno de sus gestos. Y añado: He visto muchas ilustres batas de cola transformarse en entes vivos, en bailaoras autónomas. Pero no recuerdo haber visto una bata de cola, coordinándose con un mantón, también convertido en ente vivo, formando pareja, en perfecta sincronización, a veces al unísono, otras rotándose en perfecta armonía. Y luego, ya despojada del mantón, ver esa bata de cola transformarse en clavel gigantesco y envolvente del tronco de Salomé, a la par que sus piernas y pies al descubierto van bordando filigranas de punta y tacón.









