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No nos habíamos sentando aún en la butaca del Cerro del Espino, cuando en el minuto uno, «el Niño de Segovia” Jorge de Frutos marcó el primer gol de la mañana: una internada por la banda izquierda de Dani Pichín le pone una asistencia de matrícula de honor a Jorge de Frutos que solo en el área, sin marca visitante, dispara directamente al fondo de la red. Y «el Niño» lo celebra como si hubiera marcado en una final de Champions, eso de pedir perdón queda para otros, y no para la gente sana que marca y disfruta del momento, como debe ser. La verdad es que Abraham García, -formado en la cantera del Rayo Majadahonda- vino al Cerro del Espino para ponérsela al maestro Iriondo en bandeja de plata. Quiso imitar al Rayo con posesión y dominio del balón –y lo tuvo durante todo el partido- pero ellos ponían el control del balón en el medio campo y el Rayo ponía los goles: en 27 minutos ya habían marcado tres. Y es que cuando tú intentas hacer lo que hace el Rayo si no lo haces mejor lo pagas caro. Con una defensa adelantada al centro, dejando todo el campo limpio de polvo y paja, las dos balas “supersónicas” del Rayo, Dani Pichín y Jorge de Frutos, se bastaron para hacerles un roto a toda la defensa segoviana.


