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AGENCIA EFE. La Audiencia Provincial de Madrid celebra a partir de este lunes el juicio contra dos hombres acusados de iniciar un incendio por una imprudencia en junio de 2010, que redujo a cenizas 16 chalets de una urbanización situada en Majadahonda. Antonio H.F y José Luis M.T. están acusados de un delito de incendio por imprudencia grave por el que la Fiscalía solicita para cada uno seis años de prisión, además del pago de una indemnización por un importe cercano a los dos millones de euros. Según el escrito de acusación, los hechos ocurrieron en junio de 2010 cuando ambos acusados realizaban obras para la instalación de un aparato de aire condicionado en el tejado de un chalet situado en una urbanización de Majadahonda. Para ello, Antonio H.F. utilizó un soplete para soldar varios componentes, mientras José Luis M., propietario de la empresa instaladora, supervisaba el trabajo. Fue entonces, debido al uso del soplete, cuando se inició un incendio en el tejado de la vivienda que rápidamente se propagó al resto de la urbanización y redujo a cenizas 16 chalets, en solo 45 minutos. El juicio se celebra ante la sección sexta de la Audiencia Provincial este lunes y está previsto que continúe hasta el jueves.


Agencias, periódicos, radios y televisiones incluyeron en sus informativos de este viernes la declaración de los primeros testigos de la rama Gurtel en Majadahonda. El abogado de Guillermo Ortega pidió que su defendido no tuviera que acudir más al juicio porque “vive en Estepona” y al final de la sesión tuvo que cruzarse con los concejales Pepe Peñas y Juanjo Moreno, pero estos no quisieron ni mirarlo a la cara. En cambio, los letrados de ambos sí que se saludaron y conversaron. A Ortega se le oyó decir que hasta el día 9 de marzo no tendrían que venir más testigos de Majadahonda, pero la presencia de los demás es una incógnita, ya que el tribunal está reordenando las comparecencias en función de las ausencias, imposibilidades y demás avatares que tiene un “macrojuicio” de estas características. Estas son las crónicas de las principales agencias de prensa sobre la “vista majariega” del caso Gurtel:

Fue sin duda la inesperada estrella de la mañana y no solo por su espontáneo exabrupto ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso Gurtel: “voy a hablar claro: cada día se convirtió en un puteo permanente hasta que me relegaron desde el Gabinete de Prensa a Servicios Sociales”. El propio presidente del tribunal, Ángel Hurtado, la arropó cuando uno de los abogados quiso ver animadversión contra alguien en su declaración y alabó “su naturalidad”: “Cuando se preguntan estas cosas se obtienen estas respuestas”, dijo el magistrado. Lourdes Palomar contó que entró en el Ayuntamiento de Majadahonda cuando era alcalde Luis Egea (UCD) en 1984 como jefa de prensa y apuntó al concejal de Comunicación, Ramón Losada (PP), a la jefa de gabinete del alcalde Willy Ortega, Carmen Quijano (esposa entonces de Correa) y al concejal Pepe Peñas como los causantes del saqueo. “Con Guillermo Ortega se incorporó bastante gente a la alcaldía y había un solapamiento constante de trabajo. Primero se incorporó Peñas, luego Quijano y así hasta 20 personas”. Las decisiones las tomaban “entre Carmen Quijano y el alcalde” y lo primero que hicieron fue aumentar “de forma considerable” el presupuesto de Publicidad, así como elaborar un Manual de Identidad Corporativa, folletos, vídeos…

La ex concejala de Majadahonda por Izquierda Unida (IU) Loles Dolz aportó un amplio testimonio sobre la corrupción en el Ayuntamiento durante su comparecencia este viernes en la Audiencia Nacional. Los abogados de los acusados le señalaron a los concejales Juan Carlos Díaz (PP) y José Antonio Carnevalli (PP) como dos ediles que en la Comisión de Contratación que ella presidía también apoyaron los expedientes de la Gurtel, pero la concejala dijo que no recordaba exactamente quienes fueron los miembros del PP que la votaron. Concretamente se refería a la fantasmagórica Oficina de Atención al Ciudadano -“era un simple teléfono 010 que derivaba al Ayuntamiento”- de la que se llevaron 1,6 millones de euros. “Alguien sabrá que se hizo con ese dinero”, indicó la concejala.

La fiscal anticorrupción de la Audiencia Nacional, Concepción Sabadell, sorprendió a la directora de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Majadahonda, Concha Lostau, con su firma en un contrato sobre “infoeuro” que la trama Gurtel logró en Majadahonda. Lostau admitió inevitables “relaciones de trabajo” con el ex alcalde Guillermo Ortega pero dijo que “no me consta” que hubiera otorgado contratos sobre Infoeuro a la trama Gurtel. La fiscal, sin embargo, tenía un as en la manga: exhibió el contrato en cuestión y se extrañó como desde Asuntos Sociales podía firmar una contrata sobre Infoeuro. “Es que era para informar a las personas mayores a saber utilizar el euro”, señaló la funcionaria, que contó como fue “ascendida” después a diputada del PP en la Asamblea de Madrid.

Rodolfo Campiña Díaz-Agero, funcionario de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Majadahonda, firmó desde su departamento un contrato a la Gurtel sobre Infoeuro, pero se escudó en un permanente “no recuerdo” para rebotar todas las preguntas en torno al mismo. Dijo que había sufrido un “ictus” y que había perdido la memoria, además de que cuando estaba nervioso “me trabuco”. Sin embargo, tuvo que reconocer ante el juez y la fiscal que su firma estaba en los pliegos. “Es mi firma, sí”, admitió. ¿Quien le dio la información sobre Infoeuro siendo un técnico de Medio Ambiente? ¿Como averiguó el precio del servicio¿ ¿Y las condiciones? “No recuerdo”, era su invariable respuesta. También pagaba desde la “caja fija”, pues consta su rúbrica, pero solo “a Ferretería Maja y al Taller Notario”, que estaban cerca y para gastos de poca monta. El abogado de Peñas sí le sonsacó que su concejal era Juan Lantero Bastos (PP), pero el funcionario seguía con su letanía del “no lo sé, no me acuerdo” hasta el punto que el presidente del tribunal le advirtió: “¿no se acuerda por la pérdida de memoria o porque no lo sabe?. Fue la nota sarcástica de la jornada, por decirlo amablemente, aunque ahora habrá que ver las consecuencias de tan acusada pérdida de memoria acompañada de firma.
