
ENRIQUE OCTAVIO (Valladolid). “Sabíamos que era una final y fuimos a ganarla”. Quien así se expresaba al término del partido era José María Rico, nuevo entrenador del Rayo Majadahonda juvenil que ha conseguido darle la vuelta como a un calcetín a un equipo roto y desarmado que desde que cogió él las riendas ha obtenido 2 victorias, 2 empates y una honrosa derrota ante el líder Real Madrid. ¿Donde está la clave de su último éxito ante el Real Valladolid en el Nuevo Zorrilla? El club vallisoletano había programado el partido de su juvenil justo antes de su encuentro de Segunda División ante la UD Almería para que sus espectadores disfrutaran del juego de su cantera. Pero quien se comió la tostada –en este caso la pizza que el director general José Luis Hernández les llevó al autobús– fue el Rayo Majadahonda, que sorprendió a propios y extraños con un encuentro donde el equipo brilló colectivamente, se pareció mucho al de Segunda B con sus triangulaciones, diagonales, contragolpes y hasta ruletas. Y dió el campanazo de la jornada y quien sabe si de la liga ante unos anonadados y cariacontecidos blanquivioletas que no daban crédito a lo que veían. Sobrio, contundente y eficaz en defensa, con un medio campo sacrificado y versátil y una delantera con un tridente que funcionaba como estilete y con olfato de gol, el resultado pudo ser aún mayor si no se llega a anular otro tanto al Rayo Majadahonda, cuando el árbitro vio fuera de juego en un autogol del portero. En definitiva justa y sorprendente victoria ante un grande del fútbol español.









