
PAULA BERBELL. El pregón de las Fiestas de Majadahonda 2016 concluyó con el habitual cóctel que el alcalde y los grupos municipales brindan al pregonero, a sus familiares y al resto de la sociedad civil que, previamente seleccionada, les acompaña. Este año era el mítico futbolista Adelardo (At. Madrid) pero también acudió el presidente del Rayo Majadahonda, Enrique Vedia, el vicepresidente de la Asociación de Urbanizaciones de Majadahonda, Guillermo Lucendo o el presidente del Gimnasio Físico, Adolfo “Fito” Ruiz, recientemente elegido presidente de la patronal española de gimnasios deportivos. Muchos deportistas se vieron tras el balcón, como también fueron clamorosas las ausencias de otras organizaciones civiles, empresariales, educativas y/o culturales arraigadas en Majadahonda y que no gozan de la protocolaria invitación. También es verdad que la sala aledaña al balcón se queda pequeña y los pasillos de la primera planta del consistorio tienen que hacer de improvisados anfitriones. Pero si algo han demostrado estas Fiestas 2016 es que la conversión de pueblo a ciudad que ha experimentado el municipio obliga a que este acontecimiento anual como es el pregón no sea solo monopolizado por los grupos políticos y la recepción posterior a la sociedad civil, empresarial, deportiva y cultural se acoja en el más lustroso y amplio salón de plenos. Quizás fuera esto lo que motivara que hubiese dos escenarios: detrás del balcón y frente al balcón.









