
MARIANA BENITO. «Todo empezó en un chalé de Majadahonda. Sus dueños, un matrimonio con hijas que se acababa de separar, encargaron a la abogada Paloma Abad que gestionara la división horizontal del inmueble. Es decir, su transformación en dos viviendas: una por planta. «Era algo que había visto en Estados Unidos«, explica una de las mayores autoridades de nuestro país en legislación familiar. «El ex marido y la ex mujer se llevaban bien, pero cada uno quería rehacer su vida. Eso sí, no querían vender la propiedad porque eso implicaba desarraigar a las niñas. Les dije que iba a buscar a un arquitecto para encontrar una solución y, al final, lo conseguimos. El garaje se convirtió en una cocina e instalamos una escalera en la parte posterior del chalé para que no tuviera una sola entrada. Así, cada miembro de la pareja se quedó en un nivel y las pequeñas sólo tenían que subir o bajar». Esta es la solución que ha encontrado una pareja de Majadahonda y que el periodista José María Robles ha publicado este lunes 24 abril (2023) en el diario «El Mundo«. Y titula: «El disparatado precio de la vivienda y el aumento de los divorcios impulsa el mercado de hogares adaptados para parejas separadas… que siguen viviendo bajo el mismo techo». Y por ello relata «el drama de la vivienda para familias rotas: «La ruptura de la pareja conlleva un reparto de miserias» y por lo tanto hay que negociar.








