
JULIA BACHILLER. La Semana Santa, además de un atractivo turístico en muchos lugares de España, entre ellos Majadahonda (Oeste de Madrid), celebra sobre todo la fiesta cristiana anual de la pasión de Cristo: es el aniversario de un hecho religioso pero también histórico que ocurrió hace casi 2.000 años: la entrada de Jesús de Nazaret a una ciudad árabe que todavía hoy existe y que aún se llama Jerusalén (Israel). Para algunos un profeta, para otros el primer sacerdote y representante de la bondad y los valores del Dios cristiano en la Tierra, y en su tiempo, un criminal para la mayoría social, política, religiosa y jurídica que lo condenó. Esta semana se conmemora también la celebración de su última cena con sus 12 apóstoles o seguidores más fieles antes de morir condenado por las autoridades religiosas, civiles y militares. También su vía crucis (su tortura y escarnio público caminando por las calles con una cruz a cuestas y una corona de espino) tras su detención, interrogatorio, juicio y finalmente su pena de muerte en una cruz junto a otros presos y su resurrección desde lo que hoy se considera su santo sepulcro.









