
ENRIQUE DE VIVERO. La Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) tiene una fecha anual en la que nos recuerda nuestro compromiso con aquellos que entregaron su vida por España. Unos sabían a que se exponían por razón de su profesión, ya fuese guardia civil, policía o militar. Otros fueron objeto de atentados por ser familiares de cualquiera de los anteriores y otros por un motivo casual como estar en las proximidades de un atentado. Desde TÚpatria no hacemos distinción alguna entre ellos, a todos ellos les une el dolor de la pérdida violenta e injustificada de un ser querido. La FVT defiende a los más débiles, aquellos que han sido abandonados por el Estado, aquellos que conviene apartar de la mal llamada «memoria colectiva» ya que estorban para el nuevo proyecto político del actual gobierno. Pero seríamos unos mal nacidos si en estas fechas navideñas, que estas familias pasan sin sus seres queridos, no tuviéramos un recuerdo para los fallecidos y para sus familiares, que han de sufrir permanentemente el trato humillante dispensado por las distintas administraciones. Estuve viviendo en Villalba dos años cuando hacía el curso de Estado Mayor, recientemente he estado en Majadahonda por motivos personales y conozco muy bien esa zona. Por eso quiero añadir una especial mención para las víctimas que tienen pasar estas fechas navideñas sin sus seres queridos en Majadahonda, Pozuelo, Las Rozas y en general en todo el Oeste de Madrid, donde TÚpatria se está implantando para que no se les olvide nunca más.









