
DAVID RAMIRO (AGENCIA EFE). Marta Arce dejó el tatami tras los Juegos de Londres. Ahora, nueve años después, y con una familia de tres hijos, regresa este martes 24 de agosto (2021) tras muchas horas de sacrificio para despedirse en Tokio 2021 y poner el broche de oro a una carrera que la ha convertido en una de las mejores deportistas paralímpicas españolas de la historia. Marta Arce (Valladolid, 1977) nació con albinismo óculo-cutáneo completo, lo que significa que tiene una deficiencia visual grave y falta de pigmentación en la piel, pelo y ojos, y que solo la permite ver un 10%. Hasta los 16 años, cuando se afilió a la ONCE, no supo de las ayudas para las personas con déficit visual. Fue entonces cuando tuvo acceso a las ayudas tiflotécnicas y se decidió a estudiar Fisioterapia. Entre medias el judo se cruzó en su vida y se convirtió en una pasión que la ha llevado, en Tokio, a disputar sus cuartos Juegos Paralímpicos.









DR. MICHAEL GREGER (M.D. FACLM). *La traducción de este texto viene de la mano de nuestra voluntaria María José. ¿Es posible explicar por qué las mujeres japonesas tienen menos bochornos o sofocos en la menopausia gracias a su consumo de soja? Cuando las mujeres llegan a la menopausia y sus ovarios dejan de funcionar, sus niveles de estrógeno caen un 95%. Esto es una buena noticia para el endometrio, que es el revestimiento del útero. En caso contrario, la continua señalización estrogénica podría llegar a derivar en cáncer de endometrio. De hecho, quizá sea por eso por lo que cuando evolucionamos acabamos teniendo la menopausia: para proteger al útero del cáncer. Unos niveles más bajos de estrógeno también son buenos para disminuir el riesgo de cáncer de mama. En mujeres posmenopáusicas, unos niveles de estrógeno en sangre relativamente altos están relacionados con un riesgo más de dos veces mayor de padecer cáncer de mama. Entonces, ¿por qué los niveles de estrógeno caen un 95% en la menopausia, pero no llegan a cero?. Porque hay otros tejidos que pueden producir estrógeno, como nuestras propias células grasas, lo cual probablemente explica el aumento del riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas obsesas. Una mayor cantidad de tejido graso implica una mayor producción de estrógeno.