
LIDIA GARCIA. «La desesperación de unos padres por abrir una investigación judicial. «Denunciar el abuso sexual a nuestro hijo ha sido una montaña con espinas» es el título del reportaje que los periodistas Carmen Lucas-Torres e Ignacio Encabo han publicado en «El Independiente» y que es continuación del que anteriormente desveló el diario «El País«. Según su investigación, «los padres han contado a El Independiente que vivieron el proceso como el ascenso de una «montaña con espinas» desde que denunciaron abusos sexuales a su hijo en su colegio de Majadahonda (Madrid)». Y añaden un dato nuevo: «»Las alertas saltaron el verano de 2018, cuando el niño tenía 5 años. Los padres se preocuparon porque estaba muy nervioso, sentía asco hacia la comida, vomitaba, tenía un comportamiento excesivamente sexualizado, tocaba los genitales a maniquíes en tiendas y los mostraba en público. Hizo dibujos de figuras masculinas con falos enormes. Le llevaron a la consulta de una psicóloga, ésta le propuso jugar a pelear con unas espadas de goma y expresar el enfado que decía sentir hacia un niño del colegio mayor que él al que llamaba ‘chupa’ y las frases que salieron por su boca fueron sorprendentes: «Chupa cola»; «te vas a caer en un pozo lleno de colas chupadoras» o «déjame en paz, vete con las colas chupadoras», según se recoge en el informe psicológico inicial al que ha tenido acceso «El Independiente». La profesional que lo redactó, también consultada, considera que el cuadro del niño se corresponde con el de un menor que ha sufrido abuso sexual «reincidente, no puntual, con síntomas físicos, psíquicos-emocionales y somáticos». Recomendó protegerle y consideró que tanto el menor como los padres necesitaban asistencia psicológica.









