
JOSÉ Mª ROJAS CABAÑEROS. “Carthago delenda est (Cartago debe ser destruida)” (Catón El Viejo ante el Senado romano, según Plutarco en “Vidas paralelas”). Majadahonda está entre los 10 municipios más ricos de España (mayor renta anual por habitante), pero esa riqueza económica no se corresponde con la ejemplaridad político-ética de sus dirigentes municipales en estos últimos 20 años. Majadahonda tiene la dudosa celebridad histórica de haber sido el epicentro de la trama Gürtel y de haber sufrido coletazos de las operaciones Púnica y Enredadera. Y aun así, el Consistorio ha continuado regido por políticos del PP, elección tras elección, y prácticamente saben que, aunque pongan de cabeza de lista a la bruja Lola, volverán a ganar. Este estado de cosas, que recuerda la famosa frase “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie” de Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su novela El Gatopardo, ha sido el continuo proceder del grupo de intereses que hay detrás de las distintas candidaturas del PP en Majadahonda. Obviamente, si la situación no se ha modificado se puede pensar que es debido a una oposición débil, inútil e ineficaz como alternativa política o/y a un electorado abducido y sumido en la perplejidad, como los pastorcillos ante la Virgen de Fátima.









