
MANU RAMOS. Tras el escándalo del «multazo» en la Avenida de la Victoria-El Plantío Majadahonda, ahora viene el «pegatinazo»: «Con el objetivo de fomentar la sostenibilidad, reforzar la seguridad vial, integrar todos los medios de transporte y favorecer la innovación, la nueva normativa comienza con la restricción progresiva de la circulación a los vehículos más contaminantes, aquellos que no poseen distintivo ambiental (A)-vehículos diésel matriculados antes del año 2006 o gasolina matriculados antes del 2000. Su aplicación es por anillos territoriales, posibilitando cumplir los valores límite y los umbrales de calidad del aire establecidos por la normativa comunitaria y estatal en materia de calidad del aire y protección del medio ambiente». El 13 de septiembre de 2021, el pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la nueva ordenanza de Movilidad Sostenible que convertirá a la capital, de forma progresiva desde el 1 de enero de 2022 y hasta 2025, en una gran Zona de Bajas Emisiones (ZBE), tal y como obliga la Ley de Cambio Climático a las ciudades de más de 50.000 habitantes. Y Majadahonda, debido a que uno de sus «barrios frontera» pertenece a la jurisdicción de Madrid a causa de una obsoleta delimitación administrativa del siglo XVIII, no está exenta de ella: es la ya célebre Avenida de la Victoria-El Plantío Majadahonda y ya se han instalado carteles en ella para advertir de que después del «multazo» viene el «pegatinazo». No importa que en paralelo circulen por la A-6 cientos de miles de vehículos de ida y vuelta provocando una de las contaminaciones más altas de la Comunidad de Madrid: a causa de esta anomalía administrativa las multas solo se penalizaran por esta vía paralela a la A-6 que apenas registra tráfico (y por consiguiente contaminación) en comparación con la autopista. Son las inercias de la burocracia administrativa, que ya ocasionó un sonoro debate en el pleno del Ayuntamiento de Majadahonda con una moción de «Vecinos por Majadahonda». Y promete no ser el primero.









