
J. FEDERICO MTNEZ. La directiva del Rayo Majadahonda «se la jugó» frente al Sporting de Gijón y decidió que ambas aficiones compartieran la grada de preferencia situada frente al palco, en lugar de situarlas como estaba inicialmente previsto: en la grada inferior debajo de donde se sientan los directivos. La protesta del Extremadura UD, cuyos aficionados fueron situados en el «gallinero» al «módico» precio de 25 euros obligó a rectificar a los directivos rayistas, que además se ahorraban los otros 25.000 euros que cuesta abrir el segundo anillo y que eleva el precio del estadio hasta los 50.000 euros. La mezcla de aficiones contraviene la normativa antiviolencia del Ministerio del Interior que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) suele obligar a cumplir escrupulosamente y por fortuna la modélica actuación de las 2 aficiones, cuyos aficionados más ruidosos fueron situados a ambos extremos de la misma preferencia, no originó ni un solo altercado, aunque fue muy habitual ver a seguidores de uno y otro equipo mezclados y sentados en asientos contiguos de la misma grada.









