Cuando se habla de brecha digital, el imaginario colectivo construye siempre la misma imagen: el mayor que no sabe cómo usar el móvil, el abuelo que necesita ayuda para conectarse al wifi. Es una imagen que los datos llevan años desmintiendo, y que en municipios como Majadahonda —con una población envejecida pero con alto nivel educativo y poder adquisitivo— resulta especialmente inexacta. El grupo demográfico que más ha crecido como consumidor de entretenimiento digital en los últimos tres años no son los adolescentes. Son los mayores de cincuenta y cinco años.
Los datos detrás del cambio
El informe anual de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre hábitos digitales en España muestra que el segmento de población entre 55 y 74 años ha registrado el mayor incremento porcentual en el uso de plataformas de entretenimiento online desde 2021. No en términos absolutos, donde la generación millennial sigue siendo mayoría, sino en velocidad de adopción. Cada año, este grupo suma más usuarios nuevos que cualquier otro segmento de edad.
Las razones son estructurales. La pandemia obligó a una digitalización forzada que para muchos mayores resultó ser el empujón definitivo. Quienes aprendieron a hacer videollamadas con sus nietos durante el confinamiento descubrieron que la tecnología no era tan inaccesible como habían asumido. Y una vez dentro, continuaron explorando.
Por qué Majadahonda es un caso especialmente representativo
El perfil socioeconómico de Majadahonda amplifica esta tendencia. Se trata de uno de los municipios con mayor renta per cápita de la Comunidad de Madrid, con una población mayor que en su mayoría completó estudios superiores, tiene pensiones dignas y dispone de tiempo libre. Este perfil combina exactamente los tres factores que la investigación identifica como predictores del consumo digital en la tercera edad: capacidad económica, nivel educativo y tiempo disponible.
A diferencia de lo que ocurre en municipios con una población mayor de perfil más humilde, los mayores de Majadahonda no necesitan ayuda para configurar una aplicación ni para introducir los datos de su tarjeta en una plataforma online. Muchos de ellos llevan décadas usando ordenadores en entornos profesionales. La transición al entretenimiento digital no ha sido para ellos un salto al vacío, sino una extensión natural de competencias ya adquiridas.
Qué consumen: más allá de las series
El consumo de streaming de vídeo es solo la capa más visible. Por debajo hay un universo de plataformas que este segmento ha adoptado con un entusiasmo que sorprende a quienes trabajan en la industria digital. Las aplicaciones de lectura digital, los pódcasts de historia y cultura, los cursos online y las plataformas de juegos de azar y entretenimiento interactivo forman parte del ecosistema digital cotidiano de muchos mayores de cincuenta y cinco años en el municipio.
VegasHero Casino es un ejemplo de plataforma que ha visto crecer de forma significativa este segmento de usuarios: sus salas de ruleta en vivo con crupier real, los torneos de blackjack y la oferta de tragaperras con temáticas clásicas conectan directamente con una generación que creció frecuentando casinos físicos en los años ochenta y noventa y que ahora encuentra en el formato digital la misma experiencia sin necesidad de desplazarse. La interfaz simplificada, los depósitos inmediatos por Bizum o tarjeta y la atención al cliente en español son factores que este perfil valora especialmente.
El rol de la soledad y el entretenimiento estructurado
Uno de los factores que los gerontólogos señalan como motor del consumo digital en la tercera edad es la necesidad de estructurar el tiempo libre. La jubilación elimina de golpe la rutina que durante décadas organizó el día. El entretenimiento online, especialmente el que tiene un componente de progresión, de objetivo o de competición, ofrece una forma de estructura que el consumo pasivo de televisión no proporciona.
Un mayor que participa en un torneo semanal online, que sigue una serie con capítulos programados o que gestiona un perfil en una plataforma de juego tiene compromisos, tiene expectativas y tiene algo que esperar. Estos elementos tienen un impacto documentado en el bienestar psicológico de las personas mayores, que va más allá del simple entretenimiento.
Lo que este fenómeno dice sobre el futuro del ocio digital
La industria del entretenimiento digital lleva años diseñando productos para millennials y generación Z. Lo que está ocurriendo en municipios como Majadahonda anticipa un reajuste que muchas plataformas todavía no han procesado del todo: el consumidor mayor no es un usuario residual al que hay que tolerar, sino un segmento de alto valor con capacidad de gasto, fidelidad y tiempo.
Las plataformas que han entendido esto antes que las demás ya están cosechando los resultados. VegasHero Casino, con su programa de bonos de bienvenida, sus giros gratuitos en las primeras sesiones y su soporte técnico disponible en horario amplio, ha ajustado su propuesta de valor hacia un usuario que no busca lo más nuevo o lo más espectacular, sino lo más fiable y lo que mejor funciona.
La brecha que sí existe
Todo esto no significa que la brecha digital haya desaparecido. Existe, pero tiene una forma diferente a la que asumíamos. No separa a mayores de jóvenes. Separa a quienes tienen recursos económicos, formación y tiempo de quienes no los tienen, independientemente de la edad. En Majadahonda, ese perfil más vulnerable es minoritario. En otros municipios del cinturón sur de Madrid, la realidad es muy diferente.
Reconocer esta complejidad es el primer paso para diseñar políticas de inclusión digital que no partan de estereotipos y que lleguen a quienes realmente los necesitan, no a quienes ya se han adaptado solos.

