El 29 de junio (2016) se cumplió el 37º aniversario de la muerte del poeta Blas de Otero, cuyos días tocaron a su fin en Majadahonda. Considerado como uno de los grandes poetas del siglo XX, su obra buscó dar respuesta a temas universales como el hombre y su destino, la paz y la justicia, la solidaridad entre los pueblos y sus gentes, y el enigma de España como patria y como lengua. Blas de Otero fue uno de los vecinos ilustres de la ciudad y cuya obra y legado se reconocen año tras año en Majadahonda con la celebración del concurso de poesía que lleva su nombre. La genialidad de Blas de Otero no deja indiferente a nadie y 37 años después de su muerte su recuerdo pervive como lo han hecho notar multitud de ciudadanos anónimos a través de las redes sociales. «Un 29 de junio de 1979 murió en Majadahonda el poeta vasco Blas de Otero, sepultado en el Cementerio Civil del Este», recuerda MadridLaCiudad. Otros como Memorable recuerdan sus versos: «Si me muero, que sepan que he vivido luchando por la vida y por la paz. Apenas he podido con la pluma, apláudanme el cantar» o «si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra«, rememora Luz Marina López. Tributos a su legado que recuerdan que la obra de Blas de Otero sigue vigente 37 años después.
La Fundación que lleva su nombre escribe de él la siguiente semblanza: «Blas de Otero Muñoz nace en Bilbao el 15 de marzo de 1916. Nieto de un capitán de la Marina Mercante y de un famoso médico, diez años le duró a Blas de Otero su infancia de niño rico. Una institutriz francesa (la Mademoiselle Isabel del poema) cuidaba de los tres hijos de la familia, sobre todo del pequeño Blas, su preferido. A los siete años ingresa en el colegio de Doña María de Maeztu, en cuya cálida enseñanza aprende las primeras letras. En el periódico El pueblo Vasco, él es “el Poeta” que dirige la página “Vizcaya escolar”, voz orgánica de los estudiantes católicos en 1935; publica poemas y gana su primer premio de poesía en el Centenario de Lope de Vega. Su personalidad parece escindida entre el abogado que debe ser y el poeta que es. Así lo advierte el reducido núcleo de sus más íntimos, con los cuales comparte recogidas sesiones de música y la admiración por Juan Ramón, verdadero mentor poético de estos jóvenes, con los que el poeta moguereño mantiene frecuente correspondencia y hasta llega a dedicarles La estación total con las Canciones de la nueva luz. Su poesía, junto con la de los clásicos y los primeros libros de la generación del 27, son las lecturas habituales de las tertulias».
«A finales de 1961 intenta publicar Blas de Otero el nuevo libro Que trata de España, pero la censura elimina casi la tercera parte de los poemas. A pesar de tan feroz recorte, decide editarlo en Barcelona tal y como se le permite, para no ser infiel a un título que habla de España y para los españoles y que solo hubiera podido editarlo completo fuera de la patria. De inmediato contrata la publicación del libro –esta vez sin recortes- en Francia, aunque parte importante de los poemas censurados aparecen previamente en su antología Esto no es un libro (Puerto Rico, 1963). En estos años se le concede el Premio Fastenrath, de la Real Academia Española, y el Internacional Omegna Resistenza. En el otoño de 1963 se traslada a París para la presentación de Que trata de España, acto que – dada la situación política española- se convierte en un multitudinario rechazo de la dictadura».
«De Cuba vuelve a Madrid el 28 de abril de 1968. Trae el manuscrito de unas bellísimas prosas, una gran admiración por el pueblo cubano y la experiencia malograda de un breve matrimonio (“no me pesa el amor, pésame el monte/ del desamor: alrededor la muerte).Durante estos años madrileños vuelve Blas de Otero a sus aficiones predilectas: la música, la lectura, el cine o pasear lentamente “ruando/ como/ un perro en la calle,/ amigo de la calle,/ camarada/ de la calle. La muerte le llega por sorpresa en Majadahonda el veintinueve de junio de 1979, pocos meses después de haber cumplido sesenta y tres años. Una embolia pulmonar pone fin de súbito al combate que venía sosteniendo desde hacía un mes con sus bronquios enfermos». Lea la biografía completa:
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