
LIDIA GARCIA. (Majadahonda, 26 de septiembre de 2026). El estreno de «La bola negra» en los cines Zoco de Majadahonda este viernes 25 de septiembre registró un lleno absoluto con las 4 salas llenas y un mar de emociones en las butacas, con sollozos y aplausos. «Los Javis» (Javier Ambrossi y Javier Calvo), directores de la película que produce «El Deseo» de los hermanos Almodóvar, mencionaron en el coloquio posterior a Majadahonda como una de las ciudades, lo que fue saludado por el público de las 4 salas majariegas. Los actores principales de la película son «Guitarrica de la fuente», Miguel Bernardeau, Carlos González y Milo Quifes, encabezando un elenco que reúne a intérpretes de distintas generaciones. Entre los nombres más conocidos figuran Penélope Cruz, Glenn Close, Lola Dueñas y Antonio de la Torre. La película tiene una duración de 2 horas y 35 minutos. pero no se hace larga porque reune 3 historias diferentes pero relacionadas y situadas en 1932, 1937 y 2017. Así fue el estreno en toda España. El Periódico: «La Javimanía desborda los cines en el estreno de ‘La bola negra’: «Van a ganar el Oscar». RTVE.es: «Las claves de ‘La bola negra’: los Javis tocan la tecla mundial de la libertad». El Confidencial: ‘La bola negra’ supera en preventas a ‘La Odisea’ en cines: «Es histórico». 20Minutos: ‘La bola negra’: a la desbordante reivindicación de Lorca de los Javis le cuesta respirar. Cadena SER: Olor a palomitas, expectación y salas abarrotadas: así viven los cines de España el estreno de ‘La bola negra’. Espinof: ‘La bola negra’ es la película más ambiciosa del cine español. Un triunfo absoluto de Los Javis con una narrativa explosiva que ya ha pasado a la historia. Ideal: Locura en Granada por el estreno de ‘La bola negra’: colas y salas llenas para ver lo nuevo de Los Javis. La Vanguardia: Furor para ver ‘La bola negra’ con preventa récord en cines de Barcelona y Madrid. Ultima Hora: Colas en CineCiutat (Baleares) para el estreno de ‘La bola negra’, el filme más esperado del año. Faro de Vigo: ‘La bola negra’ desata la expectación y roza el lleno en las salas viguesas. La Opinión A Coruña: El público de A Coruña se rinde a la ‘La bola negra’ y a Los Javis: «Nos ha parecido una obra de arte». Levante-EMV: El fenómeno de ‘La bola negra’ obliga a doblar las sesiones en los cines de València y cuelgan el cartel de ‘sold out’. El Comercio: ‘La bola negra’ llena su estreno en Oviedo. Información: «La bola negra» arrasa en su estreno en los cines de Alicante.

RAFAEL MARTINEZ NADAL. *EL ÚLTIMO DÍA DE FEDERICO GARCÍA LORCA EN MADRID. Aquel 16 de julio de 1936 Federico comía en mi casa. “Pero ven a recogerme a eso de la 1.00”, me dijo la víspera. Era el encargo que hacía cuando quería estar seguro de cumplir una promesa; para despertarle, si se había retirado muy avanzada la madrugada, o para arrancarle de las visitas, ya numerosas, que acudían después del mediodía, única hora relativamente fácil de encontrarle en casa. Un poco antes de las 2.00 subí al piso alegre y alto que ocupaba la familia García Lorca en el número 102 de la calle de Alcalá (Madrid). Federico estaba todavía a medio vestir, envuelto en un albornoz blanco, con aquella impresión de salud, pulcritud y biendormido que daba siempre al salir por primera vez a la calle, muy entrado el día, como si a diario reestrenara, solo por unas horas, su mejor figura de 5 o 10 años atrás. En su cuarto quedaba una visita, un viejo actor sin trabajo en busca de recomendación. Federico terminó la carta empezada y, al entregarla, vi cómo deslizaba en el bolsillo del visitante un billete de veinticinco pesetas. Del portal de su casa a la parada de taxis, distante unos 50 metros, 3 veces le detuvieron para estrechar su mano y cambiar unas palabras: el dueño del bar de la esquina, que estaba sentado a la puerta de su establecimiento, y un estudiante y una señora que pasaban por la acera en aquel momento. “Federico”, le dije, “ya no se puede andar contigo por la calle, es como ir al lado de un torero de fama». “Tienes razón, es demasiado”, me contestó seriamente. La inquietud que sentíamos todos los españoles tomaba en él forma de desorientación y abatimiento. Desde la publicación del «Romancero gitano» no recordaba haberle visto tan deprimido como en aquellos últimos días de Madrid. Las causas eran distintas, pero, súbitamente, allí estaba la misma sensación de verle y verse solo, vacilante, perdido el timón. Como entonces, rehuía ahora a la gente y se refugiaba en la intimidad de algunos viejos amigos. Durante la comida no cesaba de preguntarme: “Pero tú, ¿qué crees que va a pasar?”. Y dirigiéndose a mi madre: “Doña Lola, ¿qué me aconseja usted? ¿Me quedo en Madrid o me marcho a Granada?”. La alternativa le obsesionaba desde el asesinato de Calvo Sotelo. Mi madre se escudaba en refranes.

«LA BOLA NEGRA», UN DRAMA CONTRA LA GUERRA. No obstante el testimonio de Cipriano Rivas Cherif (Excelsior. Suplementos dominicales. Enero 1957), tampoco creo que llegara a bosquejar el drama «La bola negra«, sobre la persecución del homosexual en la sociedad de los años 30. “En «El Público«, y en «La destrucción de Sodoma,» ya habré dicho todo lo que quería decir sobre este tema –me confiaba en julio de 1926–, pero utilizaré la idea de la bola negra como uno de los temas subsidiarios en mi drama contra la guerra”. Esto es, en el «Caín y Abel» tal y como lo veía entonces. De los «Sonetos del amor oscuro», recuerdo haberle oído recitar unos 8 o 10 –2 de ellos creo reconocerlos en la sección de “Poemas Sueltos”: “Tengo miedo a perder la maravilla” y “El poeta pide a su amor que le escriba”–, pero ignoro cuántos dejaría escritos. En varias ocasiones me habló de «Los sueños de mi prima Aurelia«, pero no me llegó a leer ninguna escena. *El Último Día de Federico García Lorca en Madrid. El Público: Amor y Muerte en la Obra de Federico García Lorca. Edición de Enrique Ortiz Aguirre. Ed. Año Lorca 2029. Comunidad de Madrid.

CIPRIANO RIVAS CHERIF* LA «BOLA NEGRA» EN LA MUERTE Y LA PASIÓN DE GARCÍA LORCA. El poeta me contó luego como proyecto de un drama para la graciosa actriz andaluza Carmen Díaz, «La bestia hermosa», sucedido también, a creerle, en su pueblo, y que yo he traducido a su memoria y de memoria, en la cárcel primera donde estuve, en un romance trascendente a mito andaluz. Y por último, con el proyecto de «El Público«, de que aparecen breves fragmentos en sus obras completas, y no una escena que por lo visto, no llegó a escribir, en que uno del público de lunetas mataba de un tiro a un espectador de la galería, a quien recogían los personajes de Shakespeare que estaban ensayando en el escenario y al escenario entraban, por el patio de butacas, cargando “el cadáver del obrero asesinado”. Contó asimismo 2 otros proyectos de que no veo rastro en los apuntes póstumos de él publicados, y que algún día pienso ofrecer también al recuerdo vivo de su amistad, en sendos dramas: el uno con el título que él me dio, de «La sangre no tiene voz», traducción en un suceso real, de uno de sus amigos menestrales de Barcelona, de quienes me había hablado sin hacerme compartir su amistad y que viene a ser trasunto moderno del “Romance de Thamar y Amnón”. Y el que me parece más particularmente interesante y, por la referencia apuntada anteriormente, que nadie mejor que yo para intentar llevar a cabo su intención, de «La bola negra». «Voy a escribir un drama realista. Como los de Linares Rivas«. Y me contó, riéndose, la primera escena: “Una capital de provincia. Un señor tras de una mesa de despacho. Llama al timbre y entra un criado: «Que venga el señorito». Entra su hijo: «¿Qué quiere decir esto que sé?». Y el padre muestra a su hijo una carta. «¿Qué te has presentado pretendiente a socio en el Casino, y te han echado bola negra. ¿Por qué?». «Porque soy homosexual”. «¿Qué te parece para empezar?», volvió a reír con estrépito. «Que no lo escribes. A ti, te pedirán siempre ya “dramas poéticos.”

DIFICULTA PRECISAR CUÁLES SON LAS OBRAS PERDIDAS DEL POETA el no poder tomar al pie de la letra todo lo que Lorca escribió a amigos o dijo a periodistas. Y no es que mintiera (en lo esencial coincido en este párrafo con lo que Eduardo Blanco Amor escribió en carta a Marie Laffranque y que la ilustre hispanista reproduce en su libro «Les idèes esthétiques de Federico García Lorca, París, 1967). Aunque cuando yo escribía este estudio, Marie Laffranque no había publicado el suyo, me complace señalar esta coincidencia. Cuando hablaba de una obra “terminada” esta podría estar lista para entregarla a un editor –aunque le costara tiempo vencer su “resistencia” a la letra impresa–, o vista con tal claridad en su imaginación que ya la daba por escrita y terminada, si bien, al pasarla al papel (si la pasaba), pudiera en ocasiones fundir varios títulos y temas. Solo los textos que vayan apareciendo aclararán estas dudas. Entre tanto, familiares y amigos íntimos tienen la obligación de aportar testimonios personales basados, a ser posible, en datos precisos. Algunas veces, yo y otros amigos le oímos hablar de Sansón y Dalila como de pieza acabada. No creo, sin embargo, que escribiera nada más después de ese arrepentimiento de 1930.

LORCA TENIA EN MENTE ESCRIBIR UNA OPERA. Años más tarde, un día que me hablaba de la proyectada trilogía bíblica, le pregunté si ya había abandonado la idea de Sansón y Dalila. “No –me contestó-, pero eso será un magnífico libreto para una nueva y atrevidísima ópera… si encuentro el músico que tenga lo que hay que tener”. Coincido con André Belamich (Lorca. París, Gallimard, 1962) en que «La destrucción de Sodoma» y «Las hijas de Lot«, de las que tanto se ha hablado, son una misma obra. El aludir a este futuro drama con uno u otro título (posiblemente habría empleado los dos) demuestra cuan consciente era Lorca de la doble vertiente del drama: según se enfoque desde el ángulo visual de las hijas de Lot –vírgenes, sensuales y forzosamente castas entre varones indiferentes a la belleza del sexo contrario–, o desde el punto de vista de esos hombres cuyo pecado conduce al feroz castigo de Jehová y este al incesto en la cueva del monte próximo a Zoar. Por lo que me dijo Federico el último día que pasó en Madrid, no parece que escribiera ni una sola línea de este drama (que él, en alguna ocasión, dio también por terminado), o de los otros dos que completarían la trilogía bíblica. *Excélsior. 27 enero 1957.










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