
VICENTE ARAGUAS. (20 de julio de 2025). JRJ: Las Cuatro Estaciones. No creería en las lecturas veraniegas (el buen lector, el único, el de verdad, lo es para todo el año) si no fuese porque las vacaciones, eso que el estío suele aportar, dan un tiempo extra, rellenable con múltiples (des)ocupaciones, pudiendo ser una de las cuales el placer lector. Placer lector, he dicho, a sabiendas de estar incurriendo en maravilloso pleonasmo, que es el modo poético de llamar a las redundancias. Pero lo cierto es que leer es placer de dioses, es como vivir dos veces, es como amar a quien te ama, y échale hilo a la cometa de lo que carece de número. Y la cosa es que estos días de calor frenético me encontraron en la Galicia más liviana en cuanto al clima y daba igual, que los pájaros caían del cielo, tan plomizos como el ambiente. Y yo leía, un alivio, a Juan Ramón Jiménez (JRJ), «Libros de Madrid», en hermosísima edición de Hijos de Muley Rubio, aquella editora ejemplar detrás de la cual se hallaba, también, una vez más, Federico Martínez Utrera. Debida esta edición a José Luis López Bretones y la introducción al finísimo poeta canario, Andrés Sánchez Robayna, éste, sospecho, heredero (no universal, JRJ, su magisterio, tocó, en verdad, a la “inmensa minoría”) del poeta español más grande del siglo XX. Recuperado, en prosa, no en toda, naturalmente, sino en la relativa a Madrid.









