

Audiencia MJD 2026
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FRANCISCO UMBRAL. “Era vasto, gordo, exquisito, dandy, cínico, culto y brillante. En mi novela “Leyenda del César Visionario”, calificada por “Abc” como “la mejor novela sobre la guerra civil”, saco a Foxá en Salamanca y Burgos, en el grupo de los laínes, que, como bien dice mi querido Eduardo Haro Tecglen, son el germen de lo que luego se llamaría el Movimiento: la Falange, el fascismo. La faceta que más me interesó siempre de Foxá fue la de articulista, que era o iba a ser lo mío. Foxá abunda en el artículo descriptivo -desde la otra orilla-, como descriptivo es lo mejor de su gran novela fascista, “Madrid de Corte a checa”. Pero hay, asimismo, un Foxá reflexivo, irónico, despectivo, meditador, wildeano, que es el que nos dice: “Tengo el puesto ideal. Embajador de una dictadura (la de Franco) en una democracia. Disfruto de ambos sistemas. Profundizó la Europa de las grandes guerras, hasta intimar con Malaparte, que le saca en sus novelas. Malaparte es el más grande escritor de la Italia moderna, porque maneja grandes magnitudes, sencillamente, pero no se le cita porque era amigo -una amistad más bien irónica- de Mussolini. Foxá le pregunta un día a Malaparte: -¿Por qué te pusiste Malaparte de seudónimo? -Porque Bonaparte ya había uno, Napoleón.


