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JUAN F. MARTINEZ. Va a ser difícil obtener puntos en Navalcarnero aunque sea un recién ascendido a 2ª B: sus 1500 seguidores llenan el campo, jalean a sus jugadores, presionan de lo lindo y aprovechan sus condiciones. Un estadio de césped artificial totalmente “quemado”, de dimensiones reducidas, donde la pelota bota como un conejo y en el que los jugadores locales aprietan con un fútbol directo, un choque constante y jugando al límite. El Navalcarnero es el “Osasuna” de la Segunda B, y en apenas media hora al delantero Cristian Pulido ya le habían abierto la cabeza y a 3 jugadores locales les habían amonestado con tarjeta amarilla por duras entradas. Iriondo, conociendo la encerrona por los informes audiovisuales y textuales de Pedro Calvo, sacó un equipo defensivo y duro. Y a punto estuvo de llevarse los 3 puntos si en las dos últimas jugadas del partido primero Jorge Félix y luego Portilla no marran sendas ocasiones claras de gol. Al final resultado justo porque la primera parte del Rayo Majadahonda fue muy discreta y el Navalcarnero se adelantó en su única llegada clara tras un desajuste defensivo de la zaga majariega. El primer tiro entre los 3 palos de los visitantes fue también su gol a los 20 minutos de la segunda mitad, en remate de Portua, de nuevo el mejor del partido. A partir de ahí el Rayo Majadahonda se hizo dueño del balón, aunque ejerciera de saltimbanqui, y tanto marearlo de un lado al otro termino hipnotizando a sus oponentes, que dejaban huecos para sus penetraciones. No obstante faltaron más llegadas y sobre todo disparos desde fuera del área cuando el Navalcarnero tejió sus dos líneas de defensa, infranqueables hasta que le llegó el cansancio. Punto de oro para el Majadahonda que sin realizar su mejor partido sacó rédito en un campo difícil.
