
JORGE FERNANDEZ MATEOS. Balones por alto donde ganan los más altos, pero vence finalmente la clase que evidencia el dominio del balón por debajo. Victoria del orgullo. ¡Por Héctor!, gritamos. Y el equipo se lo dedicó a Héctor Martínez. Pero lo que aparentaba una grave lesión del centrocampista juvenil del Rayo Majadahonda finalmente quedó en un susto: parecía rotura de menisco o fractura de ligamento cruzado, por la forma en que cayó al suelo sin disputa de balón y al perfilarse en solitario en una diagonal para cubrir una parcela desasistida en el centro del campo. Tras ser tratado de urgencia por los técnicos sanitarios del club, el jugador fue trasladado a un centro hospitalario de la Comunidad de Madrid, donde fue objeto de radiografías e incluso cónclave médico: los doctores dictaminaron finalmente que, sorprendentemente, y pese a los fuertes dolores de la lesión, tanto el menisco como los ligamentos habían resistido el sonoro desgarro, algo inusual para un jugador de 60 kilos, 4,76 de grasa y 27,7 de músculo, con 1,72 de estatura, lo que evidenciaba la flexibilidad y agarraderas de esa rodilla.









