
JORDI AGABO. *Periodista del Diario de Cádiz. Cuando suena el nombre de Rayo Majadahonda, a uno le viene, de inmediato, ese equipo que siendo de lo más humilde del mundo, de la mano de un hombre querido, admirado y casi vecino de la localidad, Antonio Iriondo, consiguió dar una campanada monumental y colarse, contra todo pronóstico, en Segunda A. Eran los años dorados del equipo majariego, donde militaban 3 jugadores que habían vestido la elástica azulina como eran Carlitos, Ñoño y Dani Martínez. Curiosamente, los 3 habían ejercido de capitanes en el conjunto de La Isla. Ya ha llovido desde entonces y el partido que mide este domingo 7 de mayo (2023), en el Iberoamericano de Bahía Sur, al San Fernando y al Rayo Majadahonda, puede significar, para aquel equipo que resulte vencedor, la certificación casi completa, aunque no matemática, de su permanencia en un grupo que ha sido, durante la campaña, de lo más abierto, de lo más competido, de lo más ajustado. San Fernando y Rayo Majadahonda miran de reojo lo que estén haciendo sus rivales más directo en la presente campaña, partiendo de que hay enfrentamientos vitales para el devenir de muchos equipos.









