
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 17 de agosto de 2025). Dios en el misterio del mal: una respuesta fraterna al periodista Pedro García Cuartango. He leído con atención y respeto el artículo de Pedro García Cuartango, “El mal, Dios y la fe”, publicado en ABC del pasado 3 de agosto. Su texto, como siempre, está impregnado de inteligencia y una honradez intelectual que lo honra. No obstante, desde mi fe cristiana, me siento llamado a ofrecer una respuesta serena, fraterna, quizá también necesaria, para matizar –y en algunos puntos refutar– con toda humildad, algunas de sus reflexiones. Cuartango comienza apelando a la humanidad compartida entre Hitler y Santa Teresa, entre Pol Pot y Juan Sebastián Bach. “Del fondo de cada uno de nosotros puede surgir lo mejor y lo peor”, afirma. En esto coincidimos: la libertad humana –ese don que Dios nos concede– es capaz de elevarnos hasta la santidad o de precipitarnos al abismo. Lo que no comparto es la conclusión implícita: que esta ambivalencia sea una prueba contra la existencia de un Dios bueno. Al contrario, es precisamente la libertad, con su riesgo de mal, la que da sentido al amor auténtico y a la dignidad de nuestras decisiones.









