
FEDERICO MTNEZ. Tan seguro estoy de que el Rayo Majadahonda conseguirá la permanencia con Alfredo Santaelena (hasta este domingo 17 de diciembre (2022) sería 6º por número de puntos) como de que esta vez la Balona supo sacarle de quicio con sus simulaciones de lesiones, pérdidas descaradas de tiempo, conductas antideportivas y esas pequeñas trampas que el fútbol permite al borde del reglamento (retener el balón, prolongar los lanzamientos de banda hasta la extenuación, alargar los saques del portero, etc…). Si la Balona de La Línea de la Concepción (Cádiz) ya vino con esas aviesas intenciones, fue marcar su primer gol de penalty en el minuto 42, irse al descanso y desesperar a los rayistas hasta el punto de que su entrenador fue expulsado y sus jugadores parecían enloquecidos, con inútiles protestas que lo único que conseguían eran perder más tiempo y sacarse del partido. Es cierto que los resultados en casa son algo más que peores fruto del desastroso inicio de temporada que obligó a cesar al entrenador y al director deportivo (1 punto en 6 partidos) y no es menos verdad que la lentitud en salir de la zona baja de la tabla puede llegar a desesperar a jugadores que se saben mejores de lo que sus números dicen. Sin embargo, hubo una banda de rock llamada «Siniestro Total» que hizo célebre una canción titulada: «Ante todo mucha calma». Y es que el mayor peligro cuando un barco o un edificio corre riesgos es precisamente el que el Rayo Majadahonda puso en práctica: precipitación, atolondramiento, nervios y sensación de pánico.








