
MIGUEL ANGEL DERQUI. (12 de marzo de 2025). Los comentarios que suscitó mi último artículo sobre la guerra de Ucrania y cómo haya de terminar ésta han sido muy variados, pudiendo darse la impresión de que determinadas manifestaciones, muy despreciativas hacia la propuesta que yo había enunciado, (que no implicaba ninguna desconsideración ni desprecio a ninguna otra opinión en contrario), quedaban flotando en el ambiente como si fueran las últimas y más correctas. A pesar de la extremada incorrección en que estaban expuestas, me parece oportuno hacer las siguientes consideraciones históricas para beneficio de quienes quieran leerlas. Y reflexionar serena y desprejuiciadamente sobre ellas, sin que ello implique que no se pueda “argumentar” en contrario: sin remitirnos a un periodo histórico excesivamente lejano, la península de Crimea fue incorporada a Rusia tras su victoria en la guerra ruso-turca en el siglo XVIII y desde entonces ha estado poblada mayoritariamente por rusos, porque los tártaros de Crimea fueron deportados por Stalin debido a su colaboración con los nazis, aunque volvieron a Crimea tras la desestalinizacion de la URSS propugnada por Kruschev.









