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NICOLAS MALKIN. Derrota sorprendente del SAD Majadahonda en Puigcerdá en un partido que tenía en el bolsillo. El diario «Sport» la resume así: «El CG Puigcerdà ha certificado su pase a la fase final de la temporada con una espectacular remontada (8-5) ante el SAD Majadahonda. Pese a llegar a ir perdiendo 1-5, los ceretanos han completado un segundo tiempo de ensueño, anotando seis goles y dando la vuelta al partido. Nacho Granell y Juraj Prokop, con dos goles cada uno, y Oriol Boronat con cuatro asistencias, los destacados por parte local». El entrenador del SAD Majadahonda, Karlos Gordovil, explica así lo sucedido: «Con un comienzo del 2021 en el que hemos tenido que estar 10 días confinados, luego llegó “Filomena” y conseguimos jugar casi sin entrenar en casa contra el Txuri. Tuvimos que volver después a otros 10 días de confinamiento justo para poder desplazarnos a Puigcerdá. Eso da mucho tiempo para pensar, para estudiar cuáles eran nuestros puntos fuertes y débiles, primero para jugar en Jaca, que se tuvo que aplazar, y después para ir a Puigcerdá. Siempre me ha gustado hablar de los que están y no de los que faltan, así que a pesar de tener 3 porteros sin poder viajar (1 máster, 1 operación y 1 lesión en una muñeca) viajamos con una plantilla de 20 jugadores a pesar también de la ausencia de 10 jugadores por Covid, trabajo y lesiones».

LIDIA GARCIA. María Ozaeta y Ania Esarte del club voleibol Majadahonda han sido las triunfadoras de la Liga de Invierno de Voley Playa 2021. La gran ausente ha sido Olga Matveeva, que no ha podido competir. «Tenemos demasiados partidos de pista atrasados los fines de semana y Tania Moreno ya está en USA. Olga tiene todos lo fines de semana 6 partidos federados con sus equipos pero está bien», indicaron fuentes del club. Por su parte, la Federación titula su crónica así: «Mahía-Natali y Ozaeta-Esarte triunfan en la quinta jornada de la Liga de Invierno Vichy Catalan. La Liga de Invierno Vichy Catalan de Vóley Playa de Madrid ha disfrutado este fin de semana de la quinta de sus citas con un gran torneo en el que han participado 20 parejas masculinas y 22 femeninas».




LIDIA GARCIA. «A mí me parece que a un político lo menos que se le puede exigir es que hable bien, correctamente. Hubo una temporada que me dediqué a apuntar las palabras que decían mal, pero eran tantísimas que desistí. Por ahí debe estar la libreta donde lo apuntaba todo. De los políticos de ahora, claro, los de antes solían ser gente culta y no tenían estos problemas. Un político no sólo tiene que saber exclusivamente de política, tiene que ser un hombre culto para hacer una cita en un discurso que lo pida en un determinado momento. [Pero a la mayor parte de ellos se los escriben]. Sí, claro, y eso se nota. Pero, además, ya cuando intervienen en catalán es un lio porque, claro, tienes que leer los subtítulos como si fuera ruso. No hay derecho, entiendo que hablen todo el catalán que quieran en Cataluña, pero, desde luego, cuando vienen a las Cortes no pueden exigir que todos los políticos entiendan lo que dicen. Se entiende un poco, claro, pero para entenderlo del todo hay que leer la traducción».

FEDERICO UTRERA. «Hay algún malentendido y ese malentendido será nuestra ruina» escribió Kafka y la vida de los genios se proyecta siempre así. Cervantes pasaba por ser un escritor cómico de Alcalá de Henares cuando en realidad nació en la Mancha, Shakespeare se cree que era un actor de reparto y no el más noble y sagaz escritor y/o lector de todos los tiempos. Su singularidad estuvo oculta al menos dos centurias y sus biografías permanecieron –y aún siguen– sepultadas. Ramón Gómez de la Serna no fue el mejor crítico de las vanguardias europeas (léase su libro «Ismos» y su ensayo sobre Picasso) sino el autor de las greguerías. Fernando Arrabal pasa por protagonista de comedias en TV y no como el dramaturgo vivo más representado en el mundo. ¿Juan Goytisolo? Un «arabista» y no la mente hispánica más luminosa después de Américo Castro, admirado por Márquez Villanueva (U. Harvard). ¿Luciano y Samuel Rubio? unos curas y hermanos desconocidos. ¿Bill Viola? un videoartista «kitsch». Y así todo. Hasta que «reaparece» la verdad.
