
MANU RAMOS. Le quedan 37 años de cárcel de los 38 que tiene que cumplir entre rejas, pero se le vio desenvuelto y con cierta dignidad. Se trata de Guillermo Ortega, conocido como «Willy» desde que trabajaba como becario en el estanco de la Gran Vía. Su propietario asegura que lo despidió porque «sisaba» el tabaco y entonces decidió hacer carrera en la política, recalando en el Partido Popular. Con esos antecedentes, su ascenso fue meteórico y de hecho tuvo que relatar todos sus cargos ante la Comisión de Investigación de «Aval Madrid», que investiga posible trato de favor de esta empresa pública para conceder préstamos a empresarios cercanos al PP, entre ellos el padre de la presidenta madrileña Isabel Ayuso. «¿Por dónde empiezo?», preguntó a sus señorías, que lo trataban de «señor Ortega» para sonsacarle todo lo que sabía. Cuando un portavoz le recordó que había confesado recibir «sobres con sumas de dinero» de «al menos 4 constructoras durante su etapa como alcalde de Majadahonda, sobres que usted posteriormente entregó en Génova 13«, sede nacional y regional del PP, Ortega se negó a contestar por recomendación de su abogado, presente en la sala. En cambio, sí enumeró todos sus cargos en el PP, desde alcalde a presidente del Mercado Puerta de Toledo, consejero de Aval Madrid, etc. ya que la presidenta Esperanza Aguirre «me ofreció una serie de puestos donde poder elegir».









