
VICENTE ARAGUAS*. (21 de junio de 2024). De los quince quioscos de prensa que llegué a contar en Majadahonda quedan solo tres o cuatro, el último bajo llave el de Rafa, “cerrado está por defunción”, como en el sonsonete sabiniano/ brasseniano, y lo lamento bien: lo veía muy malito, a pie de obra, costumbre añeja de los currantes de siempre. Librerías de viejo ya no hay. Estaba “La Vieja Galería” de las Pilares. Primero en la Calle San Isidro, donde habito y “me” habito. Luego en Real Baja, en el lugar que ocupa ahora un bar dominicano. Allí Pilar, la más menuda, tañía la guitarra sabatina con alguna canción de Aute. Se fueron las Pilares y quedó un tiempo su huella en forma de muchacha muy agradable, hija de Pilar, la más bajita. Esto es Majadahonda, un baile que no cesa de gentes y costumbres. Mientras sigamos volviendo “tutto a posto” («Todo esta bien»).









