
ANTONIO PÉREZ HENARES. Durante la semana pasada, esperemos que esta vaya a mejor, cada dos minutos una persona ha muerto por coronavirus. Muertos oficiales, que reales son muchos más, y lo sabremos cuando haya datos totales recogidos en el Registro Civil. Puede que el doble. En algunas provincias, como Albacete o Soria, sabemos ya que son más del triple incluso. Pero solo con los que sabemos ya, la terrible cifra es esa: cada 2 minutos moría una persona. Eso es que durante el tiempo de duración, cada día, del programa de «Los Desayunos de TVE», de Xabier Fortes, estaban muriendo más de 50 personas, mientras se emitía «Espejo Público» en Antena 3, de Susana Griso, más de 150, más de 100 durante «Al Rojo Vivo», la Sexta, de Antonio García Ferreras, y cerca de 200 mientras se emitía «Sálvame», Tele 5, de Jorge Javier Vázquez. Pero los muertos no salen en televisión. Salen las cifras, pero los muertos no. Salen la estadísticas, pero los ataúdes y los solitarios entierros no. Salen los balcones aplaudiendo pero el dolor de las familias, no. Se esconden los muertos, también en los dígitos, pero sobre todo sus «caras», su humanidad, su entorno, la angustia y el desgarro de sus cercanos. No hay lloros por ellos, no salen por la televisión. Se han visto más lágrimas entre los concursantes de Supervivientes que por los 13.000 muertos que ya llevábamos ayer.


LIDIA GARCIA. Carlos Llorente define su estancia en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) como la experiencia más dura de sus casi cinco décadas de vida. “Todo comenzó como una gripe normal, pero con el transcurso de los días, el tema se fue complicando hasta derivar en una neumonía viral bilateral. Durante muchos días me encontraba rematadamente mal: fiebre y más fiebre, dolor de cabeza perpetuo y el estómago del revés por culpa del cóctel de medicación que tenía que tomar”. A Carlos le tiembla la voz cuando habla de sus cuidadores a los que, asegura, no va a olvidar nunca. Aunque no podía ver su rostro escondido detrás de todas aquellas protecciones que, por aquel entonces, todavía tenían a disposición. «Nada me podía consolar más que ver entrar a la enfermera en la habitación con la medicación intravenosa que me suministraba para bajar la fiebre y para los vómitos. No tengo palabras para agradecer el cariño y la cercanía que me demostraban, como me animaban en los momentos mas bajos”. Con estas palabras, el periodista Íñigo Lapetra cuenta en «La Razón» la historia de un paciente de «perfil bajo» que inicialmente no estaba considerado de riesgo. Pasó momentos muy duros en el Hospital de Majadahonda pero finalmente salió adelante. Y ahora quiere agradecérselo a quienes lo salvaron.





EVA SAENZ. “En todo caso, aplaudimos la labor que están haciendo los medios de comunicación locales, supliendo incluso al Gobierno en su deber de informarnos a todos”, ha declarado la portavoz de Ciudadanos (Cs) Majadahonda, Ana Elliott, quien ha criticado la falta de transparencia del Gobierno Municipal del PP y Vox tanto con la oposición como con los majariegos y ha exigido que convoque Junta de Portavoces telemática para explicar a todos los grupos políticos la evolución de la crisis del COVID-19 y debatir nuevas actuaciones. “Llevamos dos semanas sin celebrar Junta de Portavoces, a pesar de que, en nuestra opinión, la gravedad de la situación haría necesario celebrarlas con más frecuencia”, ha manifestado Elliott.
