MONTSERRAT SALAS. Como empadronada en Majadahonda, gestora y pagadora de impuestos en este Ayuntamiento, que incluyen la manutención del CICAM y sus perros, quiero expresar mi desacuerdo por el tipo de “adopciones” que se realizan y que en realidad no lo son, por parte de un determinado señor o de otros de la misma índole. Hoy en el CICAM me han confirmado que un señor pasará por el mismo la semana que viene a recoger a «Micky». Ya son cinco perros los que se lleva. Por lo tanto rechazo esta supuesta adopción de «Micky» y de los otros cuatro anteriores. Desde luego «Seven», siendo perro de familia y de piso, no merecía ese destino en el breve tiempo que estuvo esperando un adoptante en el CICAM. Ni el limpiador del CICAM lo recuerda. Tan breve fue su paso… (En la imagen, «Dulce», un perro de Majadahonda). Adoptar un animal es darle un hogar y en este caso lo que se ofrece a estos animales aquí arriba señalados es una nueva perrera con un tiempo límite en las mismas, ya que los perros de trabajo tienen una duración aproximada hasta los seis años de vida. O sea, cambian de perrera y quizás van a peor. A partir de ahí, no se sabe lo que pasa con ellos. Supuestamente estos perros se destinan a labores de explosivos.

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