
MIGUEL SANCHIZ. “Una peluquería es un establecimiento que ofrece una amplia gama de servicios de cuidado y estilismo del cabello, tanto para hombres como para mujeres. Una barbería se especializa en el cuidado y el arreglo del cabello y la barba de los hombres. En mi juventud, en el pasado siglo, los hombres íbamos a la barbería y las mujeres a la peluquería”. Quien así las diferencia es el descendiente del propietario de una de la dos primeras barberías que se instalaron en Majadahonda. Era la de Julio Valverde, ubicada en su casa del numero 15 de la Carretera de Pozuelo, zona de las Casas de Regiones Devastadas. Su hijo, Julio Valverde, es un nuevo invitado en este mes de noviembre (2023) de la sección “Gente Maja que se Moja” y no se pueden imaginar lo que es ésta joya majariega: barbero, torero, actor teatral, juez de paz, fundador de la peña taurina y un sin fin de cosas más. Además, majariego de pura cepa. Y es que Julio Valverde tiene 75 años y las autoridades municipales no saben lo que tienen con este vecino. Estaría horas escuchando a este personaje de novela, pero el tiempo no perdona. De ahí las primeras preguntas directas: P: ¿Cómo ves tu ciudad? Julio Valverde: La miro con tristeza, no veo casi nada del encanto que tenía antaño, es un lugar cada día más extraño para mí. P: ¿Qué es lo que más te disgusta? J. V: No sabría por dónde empezar, pero hay algo que me duele especialmente y es la lejanía que hay entre el político y la gente del pueblo, en mi época el alcalde era alguien muy cercano. P: ¿Qué es lo que crees que debe mejorarse? J. V: Creo que la comunicación es la base de una buena relación y en la vida política no es distinto, así que supongo que eso, si le sumamos que cada día estamos más deshumanizados, tenemos un cóctel terrible. P: ¿Piensas que el Equipo de Gobierno municipal es cercano a la población?. J. V: Para nada, han levantado un muro entre el Gobierno y el pueblo. P: ¿Qué harías si fueras quien tuviera más poder en el Gobierno del pueblo? J. V: Comunicarme con el pueblo, vivir en sus calles, empaparme de las preocupaciones de sus gentes, en definitiva, ser alguien cercano, un guía capaz de reconocer a su gente y sus preocupaciones.









