
José Luis Balagueró (Romanos, Zaragoza, 1930 –San Lorenzo de El Escorial, Madrid , 2019) falleció el pasado 9 de enero en San Lorenzo, localidad donde se instaló desde 2001 y donde llevó a cabo buen aparte de su obra artística, fundamentalmente pictórica. En su página web contaba como «aquella España gris y dura de los años cincuenta, en donde tantas cosas estaban prohibidas, o sencillamente no había posibilidad de ver, no llenaba sus expectativas y curiosidad por conocer el arte contemporáneo de la época» y Balagueró decide con 16 años marchar a Francia, no se resignaba a conocer en el “blanco y negro” de las revistas y ediciones de aquellos años la obra de Picasso, Kandinsky o Paul Klee, sus artistas de referencia, «y necesitaba sentir y gozar las obras de frente».
Esta primera experiencia acabó tristemente, fue devuelto a España por ser menor y no tener la documentación exigida. A su vuelta a Zaragoza continua su formación y aunque él se consideraba autodidacta, su formación plástica se lleva a cabo en la escuela de Artes y Oficios de Zaragoza y más tarde en el Círculo de Bellas Artes de Madrid donde se traslada en 1956 y en 1957, realizando su primera exposición formal en la madrileña galería Biosca. Expone obras que parten de una búsqueda de sus raíces en paisajes vividos que realiza con una base de dibujo suelto y el uso de la pintura como materia primaria e hilo conductor hacia un expresionismo que tiene como base de referencia a De Stael y Paul Klee.







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