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Carmen San Narciso: «Sin árboles no hay lluvia, ni aire limpio, ni Majadahonda es ciudad habitable»

Carmen San Narciso: «Sin árboles no hay lluvia, ni aire limpio, ni Majadahonda es ciudad habitable»
Tala masiva de árboles en Majadahonda. Un vídeo grabado por los vecinos revela la tala masiva de árboles en el bosque de la calle Huerta de la Sacedilla en Majadahonda, momento que recoge la imagen. Los propios vecinos están cuantificando el desastre medioambintal para saber cuantos árboles han sido talados. Más de 3.000 firmas en Change.org y un debate en el pleno del Ayuntamiento de Majadahonda no han podido salvarlos: la mayoría absoluta del Partido Popular (PP) y la abstención de Vox «tumbaron» la propuesta de «Vecinos por Majadahonda»

CARMEN SAN NARCISO. (Majadahonda, 4 de noviembre de 2026). Sin árboles no hay lluvia, ni aire limpio, ni Majadahonda como ciudad habitable. Esta semana hemos sabido que en la Sacedilla se han talado cientos de pinos y encinas, que en la calle Lagasca han caído 5 árboles y que al final la movilización vecinal ha salvado 8 olmos de la calle Ramón y Cajal. Puede que a alguien le parezca poca cosa: unos árboles por aquí, otros por allá. Pero conviene recordar algo que la ciencia lleva años demostrando: los árboles no son decoración. Trabajan para nosotros todos los días, gratis y sin descanso. Los árboles ayudan a que llueva. Un árbol funciona como una fuente que sube agua desde el suelo y la suelta al aire por sus hojas, en forma de vapor que no vemos. Ese vapor acaba formando nubes. Además, los árboles sueltan al aire partículas diminutas, como polen o esporas, alrededor de las cuales las gotitas de agua se juntan hasta pesar lo suficiente para caer como lluvia. Un estudio publicado en la revista científica Nature en 2012, de la Universidad de Leeds, comprobó con datos de satélite que el aire que ha pasado por encima de zonas con mucha vegetación produce, como mínimo, el doble de lluvia que el aire que ha pasado por zonas peladas. Dicho de forma sencilla: donde se quitan árboles, el cielo se vuelve más tacaño con el agua. Los árboles limpian el aire que respiramos. Sus hojas atrapan el polvo fino y la suciedad que sueltan los coches y las calefacciones, esas partículas que se nos meten en los pulmones y que tanto daño hacen a niños, mayores y personas con asma. Un estudio de la organización The Nature Conservancy en 245 ciudades del mundo calculó que, cerca de un árbol, esa contaminación baja de media entre un 7% y un 24%.

LOS ÁRBOLES NOS REFRESCAN. Con su sombra y con el agua que sueltan por las hojas, bajan la temperatura de la calle hasta un par de grados. Quien haya esperado el autobús en agosto al sol y luego bajo un árbol sabe de lo que hablo. Y con veranos cada vez más largos y más duros, esa sombra es salud. Nadie discute que las aceras tienen que ser cómodas para las sillas de ruedas y los carritos de bebé. Pero hay soluciones que no pasan por la motosierra: ensanchar la acera quitando algunas plazas de aparcamiento o dejar la calle en un solo sentido, como ya está el resto de Ramón y Cajal. De hecho, la Ley de Protección del Arbolado Urbano de la Comunidad de Madrid (Ley 8/2005) prohíbe talar árboles urbanos cuando existen alternativas. Un árbol adulto tarda décadas en crecer y un rato en caer. Necesitamos los árboles tanto como necesitamos comer o dormir, porque de ellos dependen el agua que nos llega, el aire que respiramos y el calor que soportamos. Pido al Ayuntamiento de Majadahonda que pare estas talas y estudie las alternativas. Lo que hoy cortamos, lo pagaremos mañana nuestros hijos y nuestros nietos.

1 comentario

  1. Hace no mucho hubo una propuesta de Ciudadanos para reforestar Majadahonda aprobada en el Pleno por unanimidad. Al perder en las elecciones esta decision unanime se guardo en un cajon, y ahora los concejales del PP incompetentes se dedican a talar arboles

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