Narciso de FoxáJ. FEDERICO MTNEZ. El ex alcalde de Majadahonda, Narciso de Foxá, ha  salido del Covid tras permanecer 8 días aislado en su domicilio y 15 días hospitalizado en el Puerta de Hierro de Majadahonda. Actualmente se encuentra descansando en El Escorial, donde se recupera en casa de un amigo del percance sufrido respirando el aire puro de la Sierra del Guadarrama que tanto alivió a personajes como el poeta y Premio Nobel Juan Ramón Jiménez o el pintor Joaquín Sorolla. y que lo convierten quizás en uno de los aires más salubres y desconocidos de España. En conversación con este periódico mantenida este martes 16 de febrero (2021), Narciso de Foxá confiesa que le ha visto “las orejas al lobo” ya que estuvo a punto de ser bajado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el lugar de donde algunos ya no salen. “Te ves de repente rodeado de “astronautas”, dice con humor, para referirse a los médicos, enfermeras y personal de limpieza que, ocultos tras una “escafandra” y un traje de desinfección, esconden sus rostros para curar al paciente y no contagiarse. “No ves una cara, estás aislado sin visita ninguna y un minuto te parece un día, pero gracias a Dios he salido adelante”. El ex político, hoy reintegrado a la vida empresarial que dejó en su juventud, no sabe donde pudo contagiarse pero sí conoce las consecuencias del coronavirus: “Empecé primero con una fiebre que pasé en casa, pero a las 24 horas ya tenía una neumonía en los dos pulmones y fallos renales. De ahí al Puerta de Hierro, un hospital que tuve el honor de inaugurar y donde el trato y los cuidados han sido magníficos”. La clave al parecer estuvo en su tratamiento con cortisona y anti-inflamatorios, a los que reaccionó bien. Incluso se ofreció como voluntario a un tratamiento experimental sobre complicaciones derivadas en otros órganos, los terribles “daños colaterales”, algo que por fortuna salió también perfecto.

Narciso de Foxá practica deporte tras superar el Covid en sus primeros días de recuperación

Y así las cosas, hoy se encuentra caminando por la sierra en la sana y culta ciudad de El Escorial, solo con una ligera fatiga que le provoca ciertos jadeos, pero nada más: “Cada pequeña cosa de la que disfruto me parece un regalo de Dios, me quedan muchas cosas por hacer en la vida y pensé mucho en ellas, pero hubo un momento en que iba empeorando y no sabías hasta donde. Al tiempo intuyes que ese final es la muerte y no dejas de darle vueltas a la cabeza, es una experiencia muy dura de la que por fortuna he salido indemne”. Y concluye recordando ese otro suceso biográfico que también casi le cuesta la vida cuando visitó Bombay (India) para repatriar el cuerpo de su hermano fallecido y sufrió un atentado terrorista. Aquel episodio dio lugar a su libro “El Cosmopolitan ¿es rojo?” pero este lo juzga más grave: “Esto ha sido peor que lo de Bombay“.

Foxá en El Escorial con el Monasterio al fondo

Majadahonda Magazin