MANU RAMOS. Este domingo 3 de noviembre (2019) visita por vez primera el Cerro del Espino de Majadahonda (12.00 horas) un histórico del fútbol español aunque modesta institución deportiva: El Club Marino de Luanco es una entidad radicada en la localidad asturiana y fundada en 1931. Juega en la Segunda B, categoría a la que ascendió en la campaña 2018/2019 y disputa sus partidos como local en el Estadio Municipal de Miramar. El domingo toca intentar llenar el Cerro en Majadahonda y volcar a la afición para intentar seguir siendo fuertes en casa pero a buen seguro que los aficionados majariegos disfrutarán mucho la gastronomía local en el partido de vuelta.

El Desmarque: «En 1999 en el Torneo de Alevines de Brunete, el Barcelona y el Real Madrid disputaron la final. En el conjunto catalán se encontraban jugadores como Fábregas o Piqué y vestido de blanco y con el ‘7’ a la espalda estaba Alberto Lora. Hoy en día hablar de Lora es hablar de un defensa que actúa como lateral derecho y que su titularidad nunca fue discutida, pero el mostoleño comenzó en el mundo del fútbol como delantero centro. Con el paso de los años, aquel bajito ariete empezó a retrasar su posición y a Gijón llegó como centrocampista. Con el Sporting B consiguió el ascenso a Segunda División B el mismo día que «los mayores» retornaron a la máxima categoría del fútbol español. Unos años más tarde, Lora llegó al primer equipo y Preciado fue el encargado de convertirlo en lateral derecho. Desde entonces, su lugar ha sido ese, pegado en la banda para detener los ataques del rival, aunque no se le ha olvidado marcar goles».
Marca: «Ha sido el sorprendente lateral derecho titular del Sporting de Gijón, pero hace unos años goleaba como el mejor delantero del equipo alevín del Real Madrid. Le comparaban con Juanito, y llevaba el número 7 a la espalda. Ahora, el madrileño que jugó en el Sporting lo recuerda con cariño: «Eramos un buen equipo, ahí es donde coincidí con Granero, que somos los que hemos jugado en Primera División. Teníamos también compañeros como Adán y Velayos, que después estuvieron en el Castilla. Yo siempre jugué de delantero hasta la edad de juvenil, en la que me retrasaron al medio centro. Más tarde fui al Sporting B y despues Preciado quiso que jugase en el lateral derecho, y yo feliz de la vida y muy contento de poder jugar, aunque fue una posición nueva para mi».

«Un paseo por el Casco Histórico, con su Torre del Reloj, uno de los escasos ejemplos de arquitectura pública del siglo XVIII, y que se ha utilizado como torre de vigía, cárcel y almacén. Además, no pierdas la oportunidad de saborear sus populares platos, disfrutar de sus espectaculares vistas y de sus playas. Además, Luanco cuenta con un maravilloso paseo marítimo, donde al final de la playa de La Marina encontrarás la iglesia de Santa María, cuyo interior alberga el Cristo del Socorro que, según la tradición, salvó a unos marineros luanquinos de una tempestad en el siglo XVII. Villa hiperactiva en lo que a deporte y cultura se refiere, destaca por su vocación a la vela y a las regatas, y también por hacer celebrado durante muchos años uno de los más originales y famosos torneos de tenis-playa. Gastronómicamente hablando, comparte y compite en tradición dulcera y marinera con Candas, produciendo también marañuelas. Y por supuesto, en lo que a ambiente se refiere, pasa por ser uno de las villas marineras cantábricas más «chic», concluye la web turística.









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