Luciano Rubio y el editor almeriense vecino de Majadahonda, Federico Utrera, en el Monasterio de El Escorial. La editora majariega publicó su «Descripción de Africa» como 4 siglos antes el Papa León X encargó al geógrafo Giovanni Battista Ramusio hacer lo mismo con el libro de León el Africano

GUADALUPE RODRÍGUEZ CEREZO. Blog Luz de Candil (Madrigalejo, Cáceres). En cierta ocasión oí decir que, de una forma o de otra, todos estamos interconectados. La elección del Papa León XIV, que viví con alegría y esperanza, al mismo tiempo y en otro sentido, me llevó a considerar algunas coincidencias que no me resisto a compartir. Su condición de religioso agustino y el hecho de haber elegido como pontífice el nombre de León me llevaron a recordar al padre Luciano Rubio (1909-1997). Ambos comparten ser religiosos de la Orden de San Agustín y ambos han servido a sus hermanos como priores generales de la Orden: Luciano Rubio, entre 1959 y 1965, y Robert Francis Prevost, entre 2001 y 2013. Pero, además, el nombre de León XIV, me llevó a la figura del diplomático y viajero del S. XVI “León el Africano” –protegido del Papa León X, de quien recibió su nombre cristiano– y al trabajo que el Padre Luciano había realizado sobre la obra de este personaje. Por todo ello y por el vínculo que al padre Luciano le unía con Madrigalejo, me parece oportuno recuperar un artículo que escribí en 2010, titulado “Sobre la edición crítica de la Descripción de África de León el Africano en castellano. El padre Luciano Rubio”, que está publicado en la revista Talarrubias [nº 22 – 2010. Pags. 133-141].

Guadalupe Rodríguez Cerezo

EL NUEVO PAPA PAPA LEÓN XIV, SU RELACIÓN CON EL PAPA LEON X Y CON «LEON EL AFRICANO». De esta forma vemos cómo la actualidad, en este caso la elección del Papa León XIV, la hacemos más nuestra. Sin duda, los católicos ya le queremos y nos sentimos más unidos a él por ser nuestro pastor, el sucesor de Pedro. Pero, además, desde que supimos que era agustino y que había elegido por nombre León para su pontificado, nos llevó nuestra mente al padre Luciano Rubio y a su trabajo de traductor, en este caso de la obra de León el Africano y su relación con el Papa León X. A su vez, el padre Luciano nos hizo recordar a su hermano, Don Ubaldo Rubio Calzón, que durante tantos años estuvo al frente de la secretaría del Ayuntamiento de Madrigalejo, y por tanto, a entablar una interconexión del nuevo pontífice con nuestra localidad. A continuación, reproduzco la esencia de aquel artículo, con ligeras variantes:

Luciano Rubio en el momento en que se inauguró la placa en la casa familiar de Posada de Omaña (Julio 1982)

LUCIANO RUBIO NACIÓ EN POSADA DE OMAÑA (LEÓN) EN 1909. Es significativa la importancia de la traducción y edición crítica de la Descripción de África del Padre Luciano por haber sido la primera realizada en castellano [en las páginas dedicadas a Nuestra Edición, firmadas por Federico Utrera y J.L. López Bretones] directamente del italiano; pero, además, hay que destacar su metodología, basada en intentar “reflejar lo más exactamente posible el texto primitivo, procurando, al mismo tiempo, obtener una redacción, si no literaria, al menos lo más correcta posible” y en “corregir inexactitudes de León Africano, completar las referencias con las de otros historiadores y geógrafos árabes y, sobre todo, identificar la verdadera situación de las localidades citadas, siempre que en el texto no se halle claramente indicada ésta”, como el mismo Padre Luciano explica. Con sus palabras conocemos su ser esencial: «discípulo de Asín Palacios y humilde agustino del Monasterio del Escorial. Mis manos sólo han sabido de las caricias del papel en los libros y de los roces de los hábitos de lana. He visto de cerca el oro de los reyes y de los príncipes y también he padecido el hierro de las cadenas durante la Guerra Civil. Mis labios han rezado miles de oraciones, mis ojos han leído miles de códices y manuscritos, mis pies han recorrido muchas ciudades y varios imperios…”.

1982: «Filosofía y Música se hermanaron en los agustinos Luciano y Samuel Rubio Calzón. Su pueblo natal y comarca de Omaña dedican este orgulloso recuerdo a sus hijos predilectos»

ELLAS REFLEJAN SUS DOS GRANDES VOCACIONES, LA RELIGIOSA Y LA INTELECTUAL; también hablan de los sufrimientos padecidos y de sus contactos con las más altas dignidades. Aparte de sus estudios en Teología, contaba con una sólida formación filosófica y filológica; era políglota: hablaba árabe, francés, castellano, alemán, hebreo, latín, griego e italiano. Ejerció de bibliotecario en la Real Biblioteca del Escorial, donde pasó la mayor parte de su vida, un lugar privilegiado para su labor investigadora. También hay que destacar su labor docente, que fue prior del Monasterio del Escorial, prior provincial de la provincia Matritense, asistente general de la orden de San Agustín, prior general de la Orden, padre conciliar en el Concilio Vaticano II y miembro de la Comisión de Misiones, así como perito en las últimas sesiones del Concilio, nombrado por Pablo VI. Vivió en Chicago, Hipona y Roma. Fue nombrado Doctor “Honoris Causa” en Lenguas Semíticas y en Derecho por dos universidades estadounidenses. En su extensa bibliografía, pueden cuantificarse más de 60 trabajos publicados. Sus últimos años los vivió de nuevo en El Escorial, donde entregó su alma a Dios en 1997.

Luciano Rubio y su libro de «León el Africano»

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN CRÍTICA DE LUCIANO RUBIO DE «LEÓN EL AFRICANO». En 1999 se publicó en castellano la obra de León El Africano: Descripción de África y de las cosas notables que en ella se encuentran [Año 1550. Venecia. MDL. Traducción y edición crítica de Luciano Rubio. Editorial HMR Hijos de Muley-Rubio. Majadahonda, Madrid. 1999]. Es una edición de la editorial “Hijos de Muley-Rubio”, a partir de la traducción y estudio crítico del Padre Agustino Luciano Rubio, cuyo trabajo lo había realizado algunas décadas antes y que se publicó tras su fallecimiento. La obra de León el Africano es fundamental para el estudio del Magreb del S.XVI, porque su descripción es la de un testigo, que vivió en aquella centuria y visitó aquellos lugares.

El actual Papa León XIV y el histórico León X con dos cardenales (Leone X e i cardinali Giulio de’ Medici e Luigi de’ Rossi), inmortalizados por el pintor Rafael (Galería Uffizi, Florencia, Italia)

TAMBIÉN ES IMPORTANTE EL ANÁLISIS DE LA OBRA REALIZADO POR EL PADRE LUCIANO. Al-Hasan b. Muhammad Al-Wazzan Al-fasi Al-Garnati (León el Africano) nació en Granada en torno a 1487-1488. Tras la conquista de Granada en 1492, él y su familia emigraron a Fez. En esta ciudad recibió una sólida educación en las letras árabes y en la religión islámica, apoyada en las disciplinas habituales de la época (Retórica, Poética, Derecho y Teología). Al terminar sus estudios, emprendió viaje a Constantinopla, la Meca y otros territorios del próximo Oriente. Después entró al servicio de los soberanos de Fez y, más tarde, se unió al Xerif Muhammad, con quien recorrió gran parte del Magreb proclamando la guerra santa contra los portugueses. En los años siguientes, viajó por el norte de África y visitó de nuevo Constantinopla. Sobre 1519 fue apresado por una escuadra cristiana o por corsarios sicilianos en la isla de Gelves y fue llevado a Italia. En Roma le tomó bajo su protección el Papa León X [cuyo verdadero nombre era Giovanni de Médici, fue uno de los pontífices más representativos de la Roma renacentista, que se rodeó de los mejores creadores de las letras, las artes y las ciencias del momento]. Este pontífice le indujo a bautizarse con los nombres cristianos de Juan León (el nombre de pila del Papa y el que había tomado como pontífice). Su espíritu andariego le llevó a viajar por todo el territorio. Tras la muerte de León X en 1521, se planteó regresar a África, aunque no lo hizo hasta 1529-1530, instalándose en Túnez, donde volvió a la fe del Islam. Hasta aquí los datos fiables que se conocen de su vida.

León el Africano (S. del Piombo, Washington)

LA IMPORTANCIA DE LEÓN EL AFRICANO se centra en su obra, donde dejó escritas las vivencias de sus numerosos viajes. Destaca entre toda ella su Descripción de África y de las cosas notables que en ella se encuentran, publicada por primera vez en lengua italiana en Venecia en 1550 por el geógrafo Giovanni Battista Ramusio. Este libro escrito en el siglo XVI, es fundamental para el estudio del norte de África por el valor de los datos que aporta, hasta el punto de que, “durante tres siglos, León va a ser la única fuente de información geográfica acerca de Marruecos”. Es un verdadero manual, donde se describen paisajes, ciudades, aldeas, edificios… se proporcionan datos como el número de hogares que componían cada localidad, los impuestos que pagaban, las distancias que separan a unas de otras… se retratan a los pobladores de cada lugar, sus vestimentas, su carácter, sus vicios y virtudes, su economía, sus costumbres… se cuentan anécdotas vividas en determinados lugares y se opina sobre otras que le hubieran contado, aunque no las presenciara, así como las que hubiera leído de autores antiguos. Pero, sobre todo, es especial la Descripción de África por la fusión que hace de la tradición árabe y europea en cuanto a los conocimientos geográficos.

Amin Maalouf: “la labor crítica y traductora de Luciano Rubio está basada, ante todo, en la precisión documental, en el rigor histórico y filológico, en la paciencia, en la humildad”.

LA NOVELA DE AMIN MAALOUF. Sin duda, esta Descripción de África fue la fuente principal de la que bebió el escritor libanés Amin Maalouf para escribir su célebre novela León el Africano. Hasta en 8 ocasiones el protagonista del relato hace alusión a la obra del S. XVI y el escritor toma de ella de forma literal infinidad de descripciones, anécdotas, historias, curiosidades… las mismas que vamos encontrando en la lectura del libro escrito por Juan León Africano. Verdaderamente, si este nombre resulta conocido a una gran mayoría, es gracias a Amin Maalouf, que popularizó su figura haciéndole protagonista de su novela y lo mostró como un personaje aventurero, trotamundos incansable, culto, gran observador y amante de la vida. Aunque en esta obra nos topemos con un personaje novelado, no debemos olvidar que León fue una persona de carne y hueso. El mismo Amin Maalouf dice que “la escritura novelesca no es sino una puesta en escena, una dramatización de nuestros propios sueños y fantasmas que tiende a servirse de la verdad más bien que a servirla, y cuyas únicas obligaciones son de carácter estético, pudiendo en consecuencia desentenderse de la veracidad histórica y sustituir legítimamente la realidad por lo verosímil, y lo verosímil por lo imaginario”. Si bien el personaje de León el Africano es el factor común de Amin Maalouf y del Padre Luciano Rubio, el tratamiento es totalmente diferente, pues, y volviendo a tomar las palabras del novelista libanés, “la labor crítica y traductora de Luciano Rubio está basada, ante todo, en la precisión documental, en el rigor histórico y filológico, en la paciencia, en la humildad”.

Don Ubaldo Rubio, ayudado por su hermano Luciano Rubio, acercaron al conocimiento de los hechos la firma del testamento y muerte del rey Fernando el Católico en Madrigalejo (Cáceres)

LUCIANO RUBIO, HERMANO DE DON UBALDO. Al Padre Luciano le unía un importante vínculo con Madrigalejo, que le trajo en algunas ocasiones a nuestra localidad. Este vínculo era su hermano Ubaldo, –Don Ubaldo Rubio, que muchos recordarán–, quien fue durante varias décadas secretario de nuestro Ayuntamiento. Aquí, en Madrigalejo, se estableció con su familia, aquí nacieron la mayor parte de sus hijos, aquí residió el resto de su vida aunque falleció en Madrid en 1982. Fue un hombre muy culto, que dejó obra escrita en diversos artículos con la firma de Waldo Rubio Calzón. Además, a él se debieron, junto al entonces alcalde don Francisco Gómez Lozano de Sosa, los actos conmemorativos del V centenario del nacimiento del rey Fernando el Católico que se celebraron en Madrigalejo en 1952. Y cuando el Ayuntamiento se planteó la posibilidad de organizar algún acto para conmemorar el V centenario del nacimiento del Rey Católico, y ante la falta de documentación en nuestra localidad sobre el fallecimiento de este monarca, Don Ubaldo echó mano de su hermano, el Padre Luciano Rubio, quien, como bibliotecario del Monasterio del Escorial, intervino oportunamente facilitando copias de documentos históricos y de crónicas relativas a los acontecimientos que se sucedieron en nuestra localidad en 1516. Esa documentación aportada por el Padre Luciano fue la base para los estudios sucesivos que nos acercaron al conocimiento de los hechos de la firma del testamento y muerte del rey Fernando el Católico en Madrigalejo. Y a lo largo de tantos años de vida de Don Ubaldo en Madrigalejo, el Padre Luciano tuvo oportunidad de visitar en varias ocasiones nuestra localidad, para pasar algunos días con su hermano y su familia, participando en los acontecimientos familiares y estando siempre presente de una forma especial en los momentos difíciles. LEA EL BLOG «LUZ DE CANDIL» COMPLETO PINCHANDO AQUI.

 

 

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