JORGE RUBIO. La reciente publicación de los datos del proyecto Urban Audit de la Unión Europea que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre distintas realidades estadísticas urbanas ponen de manifiesto una vez más la prosperidad de la zona noroeste de Madrid. El periodista Juan Diego Quesada analiza en El País dicha situación en un artículo titulado «Salud, dinero y mucho PP» en el que destaca las principales causas por las que ciudades como Majadahonda, Boadilla o Pozuelo copan las primeras posiciones en las magnitudes más positivas como el empleo, la renta o la longevidad. «La melena de José Mercé ondea al viento en la terraza de un bar. La hora del aperitivo congrega al cantante y a sus amigos alrededor de un vino, unas albóndigas y un plato de patatas fritas. Unos rayos de sol se filtran por la estructura de hierro que deja al desnudo un toldo a medio recoger. —»Estamos en un momento malísimo. Esto es un desastre». Los amigos sentados en la mesa se ríen de las ocurrencias del maestro. —¿Pero qué dices, José? Si los de Pozuelo somos los que más vivimos de España—, interviene Jesús Iglesias, de 76 años. Con más retranca todavía, Iglesias le pone nombre a esta cofradía de señores que disfrutan de la vida, aunque hoy sea el mediodía de una jornada laborable: «Somos de Podemos… de Podemos Vivir Mejor«, detalla Juan Diego Quesada.
Y prosigue: «La estadística sobre riqueza y calidad de vida en las ciudades divulgada esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE) supone un retrato de España, y en ese foto el noroeste de Madrid aparece como el lugar más próspero del país. Siete municipios cercanos entre sí (Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Majadahonda, Torrelodones, Alcobendas y Tres Cantos) se encuentran entre los diez más ricos de España. El número uno de ese ránking (con una renta anual por habitante de 25.956 euros al año) es Pozuelo, el municipio de 86.000 habitantes en el que gozan de la existencia los miembros de Podemos Vivir Mejor. Los datos positivos del pueblo se acumulan. Además del más rico, es el segundo con menor tasa de paro (6,4%), solo por detrás de San Cugat del Vallés, en Barcelona. Y si de esperanza de vida al nacer se trata, también va a la cabeza, con 85,9 años, por delante de Majadahonda (85,3) y Alcorcón (84,9)».
«¿Qué tiene Pozuelo para que estadísticamente parezca un paraíso? «Pasta», resume Arantxa, una mujer de que se trata una rotura del tendón de aquiles al aire libre, haciendo equilibrismo sobre un flotador. El fisioterapeuta que la atiende, Berni Machio, de 28 años, agrega que esa capacidad económica lleva a la gente a invertir en su cuidado personal. Intuir esta correlación llevó a Machio a abrir aquí su clínica: «Los vecinos invierten en salud, deporte y alimentación. No escatiman«. Ese verbo no existe en La Finca, una urbanización de lujo levantada en Pozuelo pero que funciona como república independiente. Cuenta con sus propios gimnasios, restaurantes, tiendas, núcleos financieros. Un ser humano podría perfectamente sobrevivir ahí dentro sin contacto con el exterior. La renta de sus habitantes, entre los que se encuentra un buen número de caras conocidas, eleva mucho la media. Cristiano Ronaldo, antes de marcharse a Italia, vivía en este lujoso búnker resguardado de las miradas indiscretas por seguridad privada. Puso la casa a la venta».
«Entre sus vecinos la presencia de directivos, empresarios o técnicos superiores supera el ratio de 400 por cada 1.000 habitantes y la tasa de actividad femenina es muy superior al promedio. El Ayuntamiento, como el de las ciudades vecinas que comparten suerte, acumula superávits y bajos impuestos. En este clima favorable florecen clínicas privadas, colegios privados y centros comerciales a los que los vecinos llegan al volante. El coche es el rey en estos pueblos atravesados por puentes, carreteras y autovías. Su perfil ideológico, además, es bastante homogéneo. Tanto en Pozuelo como Boadilla o Las Rozas, el PP ha ido acumulando una mayoría absoluta tras otra. La irrupción de Vox y el auge municipal de Ciudadanos ha puesto en peligro esa hegemonía«.
«La estadística esconde algunas realidades incómodas. El casco viejo de Pozuelo no tiene el glamour de los alrededores. En este par de calles se fundó el pueblo original, el de los vecinos de toda la vida. En el terreno sin urbanizar, la gente de Madrid fue levantando segundas residencias, lo que se conocía en la época como hotelitos, casas independientes de una altura. Esas casas de verano, edificadas después con más solera, pasaron a ser utilizadas para vivir todo el año. Pero los originarios de Pozuelo siguieron aferrados al centro. Algunos de ellos llegan a ocultar que son de Pozuelo para que no se les etiquete como ricos, cuando no lo son. «El casco urbano es obrero», dice Mari Tere Piñero, un ama de casa de 73 años. «Las urbanizaciones son de ricos, son lo más. Todo lo que hay ahí… mira, el Matamoros (personaje televisivo) vive ahí. Y así esto se pone muy caro, carísimo. Yo me cojo el carrito y me voy a comprar a Aluche, con el autobús 561 me planto en un rato. Un pollo me cuesta aquí 5 euros y allí 3. Tengo una pensión bajita y no me da». Una fortuna como la de Cristiano Ronaldo tapa estadísticamente la realidad de muchas mariteres».








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