FERNANDO BRUQUETAS DE CASTRO. Eloy Rosillo o Luis Arconada fue el pionero del outing en España. Me puse en contacto con él después de leer su libro. Sus jóvenes editores me facilitaron el número de teléfono: José María Gómez, director de Odisea, y Oscar Pérez, jefe de prensa y promoción de la revista, eran dos jóvenes muy ilusionados con el proyecto editorial. La revista les costaba mucho trabajo, pero apenas les reportaba beneficios, por lo que estaban pensando en abandonarla para centrarse en la publicación de libros. Eran dos muchachos atractivos y encantadores. Les pedí información y tuvieron el detalle de aportarme la serie completa de la revista desde el número cero. La colección luego la regalé al colectivo gay de Las Palmas, de lo que hoy me arrepiento y ya contaré por qué.
Con respecto a Eloy Rosillo Muñoz, la sorpresa vino cuando me enteré de que había dirigido la revista Party en la década de los ochenta, y que en el nº 143 de enero de 1980, decía (diez años antes que en cualquier otro sitio) que los gays ocultos eran «los que más extorsionaban, por lo que de vez en cuando convendría señalarlos con el dedo y en la primera ocasión en que se les oyera criticar a alguien, llamarles maricones a gritos. Tal vez así se despabilaran». Sin lugar a dudas, Rosillo fue el pionero en este asunto y en otros muchos, como pude comprobar en poco tiempo. Le conocí personalmente en una de las múltiples visitas que hice a Madrid. Quedamos citados en el hotel Liabeny, junto a la plaza del Carmen, muy cerca de Callao. Eloy Rosillo llegó todavía convaleciente de una operación de próstata y entre alguna que otra queja o leve molestia, según sus palabras, comenzó a contarme historias y anécdotas de cuando dirigió la revista Party. A algunas cosas de las que decía yo no deba crédito. Mi cara de asombro debía delatar la perplejidad de tal modo, que me aconsejó que leyera el Party o, al menos, que la tuviera en cuenta, pues en ella muchos de los que ahora (por entonces) disimulaban, habían realizado su outing, saliendo del armario espontáneamente. Tuve mis dudas, pero me acordé de cuando leía Party a escondidas y me sonrojé, como en aquellos recónditos momentos.











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