El dramaturgo Emilio Pacheco (Majadahonda) representa una versión resumida de “Las Dos Reinas” este domingo 22 a las 11:30 horas en la plaza del Ayuntamiento de Montiel (Ciudad Real).

EMILIO PACHECO. (Majadahonda, 21 de marzo de 2026). Montiel es mi pueblo. Es “mi tierra”, donde nací y viví mi infancia, en aquellos años cincuenta de la posguerra. Aún se usaba por entonces el candil de aceite porque la luz eléctrica era débil e insegura. Todavía se construían las casas de tapial, de adobes, de piedra moliza y mortero de barro. Era una época de pobres cosechas, de trabajo duro y sin apenas descanso (algún domingo y fiestas de guardar); de pantalón de pana raído y de abarcas; de carros y de mulas, de pan blanco y de pan moreno; de matanzas, de tajás de tocino y de gachas. En esta época, recuerdo, al amor de la lumbre y del candil, cómo algunos familiares y amigos contertulios de la noche, hablaban de infinitas cosas y también, a veces, de historia, del castillo de Montiel y de don Pedro el Cruel. Recuerdo también, que durante aquellos años creció en mí una afición sin medida (manía, diría yo) de investigar sobre el pasado de Montiel. No podía creer que este pasado fuese una nebulosa, humo de pajas, desconocimiento en suma, un manojo de historias, apenas, transmitidas de boca en boca. Pisé las murallas del castillo una y otra vez, tomé medidas, levanté planos, hice fotos, hasta una película de súper ocho en compañía de los amigos, rememorando el hecho histórico del regicidio…

Emilio Pacheco

ANDANDO EL TIEMPO, TUVE ACCESO A DOCUMENTOS HISTÓRICOS QUE CONSTATAN UN PASADO ESPLENDOROSO DE LA VILLA DE MONTIEL. Recopilé datos, atesoré costumbres y tradiciones, biografías del paisanaje y emprendí la tarea de conformar un libro sobre mi pueblo. Ese libro, “Montiel, historia y costumbres de la Villa” se editó y publicó en 2004. Pero como el tiempo es inexorable y anda muy deprisa, me he dado cuenta de que no fue tarea fácil, pero también de que todo es revisable y quedaron, claro está, en el tintero, muchas más historias que contar y este es el propósito, siempre incompleto, de la presente publicación. El motivo de este humilde trabajo es un intento más de cultivar el vasto campo de Montiel, abriendo el camino de la investigación y la divulgación sobre el conocimiento de nuestra tierra. Estas páginas están repletas de ilusión para establecer un puente o conexión con el pasado a través de una serie de relatos, pues ya que nos pertenece como herencia, no debemos olvidarlo, evitando perder nuestros orígenes, raíces e identidad. Las costumbres dicen mucho de la forma de vida de una sociedad en cualquier época y es eso lo que me interesa describir y resaltar.

Nueva edición histórica de Montiel Medieval, que celebra su 50º aniversario como uno de los principales referentes de la recreación histórica en España.

ESTE LIBRO SOBRE MI PATRIA CHICA ES, FUNDAMENTALMENTE, UNA GUÍA DE DATOS BÁSICOS: De costumbres y tradiciones; de dichos o frases hechas, de sucesos y anécdotas, pero sobre todo de aquellos elementos, signos o señas más visibles y representativas: Los símbolos identitarios: El Escudo heráldico, El Himno y La Bandera. Pretende ser, en suma, una pequeña crónica del siglo XX sobre Montiel, en lo que a la vida y costumbres de los montieleños se refiere. A Montiel, como a otros pueblos castellano manchegos hay que buscarlo en la “tierra”, porque la tierra es más tangible y evidente que la vida misma; la tierra heredada, la tierra de los campos sometidos al laboreo, la tierra –una y mil veces- labrada. Al pueblo hay que buscarlo en su fe en la siembra, que florece, grana y toma la sazón para convertirse en el pan de la vida. Por eso hay en estas páginas una visión global de una multiplicidad de aspectos —como no puede ser de otra manera— en el intento de mostrar la variedad y riqueza de las costumbres, tradiciones e historia de nuestra villa. Una estampa dibujada en cada relato —subjetiva si se quiere— de un paisanaje de cultura ancestralmente campesina de subsistencia, con un sentimiento de marcado acento regionalista e incondicionalmente español, un pueblo de raíces religiosas, que por encima de todo, venera a sus santos patrones la Virgen de los Mártires y el Cristo de la Expiración.

«La expedición cultural también contará con la acogida del cronista oficial e Hijo Predilecto de Montiel, Emilio Pacheco, vecino de Majadahonda y cuya labor ha sido clave en la preservación de la memoria histórica de la localidad» (La Voz del Tajo).

YA SABEMOS QUE SEGÚN AVANZA EL TIEMPO LAS HISTORIAS PRETÉRITAS SE VAN MODIFICANDO SIN PRETENDERLO, se van agrandando o exagerando a nuestro albedrío, y claro, la memoria nos traiciona, y nadie sabe a ciencia cierta cuánto hay de verdad o de mentira en los hechos ocurridos, porque el tiempo, verdugo de la vida, transforma a su antojo los recuerdos. Espero del lector, sepa perdonar los posibles errores, que seguramente los habrá, así como las omisiones, o pequeñas licencias que me he permitido en cuanto al uso de nombres propios, apelativos hipocorísticos, sobrenombres, alias y apodos familiares e incluso algún antropónimo que aparecen en los relatos, —vaya por delante mi respeto, admiración y homenaje a todas las personas cuyos nombres se mencionan como contribución histórica necesaria (pues se quiera o no coloquialmente se siguen usando aún)—, nombres ficticios también, sin excluir alguna fotografía que me ha llegado de forma anónima sin el nombre de su autor o propietario y que por su valor documental figura en estas páginas, o en lo referente al lenguaje y expresiones empleados, puestos en boca de personajes reales o ficticios, todo ello fruto de las exigencias literarias. En definitiva, este libro posee carácter institucional, redactado en mi condición de cronista de la villa para uso y disfrute de los montieleños y de todos aquellos que se identifiquen con la idiosincrasia de Castilla La Mancha.

Majadahonda Magazin