«Queremos compartir con los lectores nuestras experiencias gastronómicas. No somos expertos gourmets pero creemos en la utilidad de poner en común nuestras descripciones de los restaurantes en los que hemos estado, en Madrid pero también en otras ciudades, y que a través de ellas cualquier aficionado a la gastronomía pueda identificar si el restaurante se adapta a lo que busca». El afamado crítico gastronómico de «Gastrochic» acaba de visitar Majadahonda. Aquí visitó el restaurante d´Altea y «nuestra conclusión general» fue puntuarle 7’5 sobre 10. Precio medio: 30 euros por persona, bebidas aparte. Y una sugerencia: «no es un sitio para ir con niños, hay otras opciones de restaurantes familiares por la zona». Esto es lo que escribió:
«En 2012 abría sus puertas en Majadahonda el restaurante d’Altea, del Grupo República Café, con una oferta basada en una combinación de gastronomía mediterránea de gran nivel (a destacar los excelentes arroces como pudimos comprobar en nuestra reciente visita) y lugar de encuentro (hay una zona a la entrada más informal con una amplia barra en línea con la variada carta de cócteles). Como broche de esta puesta en escena, d’Altea cuenta con una amplia y acogedora terraza. Toda la decoración está realizada en tonos discretos, con predominio del blanco, el gris claro y el color tostado. Las mesas están suficientemente separadas y cuentan con elegantes y sobrias mantelerías y vajillas. La luz entra a raudales por los amplios ventanales del local. El ambiente invita a la charla tranquila, al menos en el salón principal, con la posibilidad de ir a la zona de barra o a la terraza si lo que se busca es una atmósfera más informal», detalla la crítica de «Gastrochic»
«La orientación culinaria es claramente mediterránea con pinceladas de otras culturas. La especialidad es el arroz, que se prepara de múltiples formas. Del resto de la carta, hay muchos platos que se pueden pedir en medias raciones. Comenzamos la comida con dos entrantes para compartir entre las cuatro: canelón de berenjena con bechamel trufada (muy rico) y tataki de solomillo de ternera (el plato que menos nos convenció). Creemos que se le puede sacar más partido a esta carne y no se puede comparar al tan recordado tataki de atún de Nodo. Proseguimos con el arroz del senyoret y la fideuá de setas, trufa y foie. Ambos estaban exquisitos si bien la fideuá sobresalió sobre el resto de la comida. Los postres son caseros y esperamos poder probarlos la próxima vez».
«El restaurante d’Altea, con esta fórmula tan atractiva, acompañada de unos precios más que razonables y de un servicio muy amable y eficiente, se ha ido posicionando con los años en la franja alta de la esfera gastronómica de los alrededores de Madrid. Es más, a día de hoy cuesta encontrar en Madrid unos arroces y fideuas con un punto de preparación tan correcto», concluye la crítica.
1 Comentario
Justa
el 10 marzo, 2019 a las 6:03 pm
Un horror de sitio. Atención, servicio, calidad de la comida, tiempos de espera… En fin, todo. Ni reflejo de lo que era (y eso que nunca fue la pera). una pena. No vuelvo
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Un horror de sitio. Atención, servicio, calidad de la comida, tiempos de espera… En fin, todo. Ni reflejo de lo que era (y eso que nunca fue la pera). una pena. No vuelvo