
«La madrileña de Majadahonda (23 años), que había ganado su serie eliminatoria en la jornada matinal con 52.15, realizó una fabulosa carrera persiguiendo a la neerlandesa Lieke Klaver, oro continental bajo techo en Apeldoorn 2025».
MARIANA BENITO. (Majadahonda, 23 de marzo de 2026). El diario Sport titula: «Blanca Hervás, la versión madrileña de Femke Bol con un toque ‘yanqui’. Al igual que hizo en los World Relays, la pupila de Julio Rifaterra selló la plata del 4×400 y el bronce del 4×400 en los Mundiales de Torun (Polonia)«. Y el periodista David Rubio añade: «Hay algo en ella que la hace especial. Es un talento natural, un estilo, una clase… algo con lo que se nace», comentaba años atrás a SPORT una de las figuras del atletismo español al referirse a una Blanca Hervás que era mayor de edad por poco. «Yo no creo que corra tan bien. La gente lo dice, pero a mí no me lo parece», repite la madrileña con humildad cada vez que se le pregunta. El diario ABC titula: «La elegancia blanca». Blanca Hervás no sólo corre rápido, corre bien; recuerda a esas atletas que dejan huella no solo por el cronómetro, sino por la estética del trayecto». Hervás no solo corre rápido; corre bien. Su entrenador, Julio Rifaterra, siempre ha estado obsesionado con un entrenamiento muy específico, muy original: el trabajo de los pies. Y eso le ha dado una rara distinción. Su figura erguida, la economía de movimientos, la manera en que sus brazos acompañan la cadencia sin estridencias, recuerdan a esas atletas que dejan huella no solo por el cronómetro, sino por la estética del trayecto. Hay en ella una armonía que no se entrena del todo, un equilibrio que se intuye innato, como si la pista reconociera su paso.
«LA ESPECIALISTA EN 400 METROS VALLAS (ACTUAL CAMPEONA MUNDIAL) ES UN ESPECTÁCULO EN SÍ MISMA, con 1,84 de altura, unas piernas inacabables, propias de alguien que roza o supera en 1,90 y un poderío muscular en el tren inferior impropio de una atleta tan alta. Impresiona verla completar sentadillas completas. Su zancada es tan larga y tan acompasada que da la impresión de que vaya trotando. Dos veces subcampeona de España al aire libre y una bajo techo, este año logró su primer oro nacional en Valencia y en los Mundiales de Torun ha dado otro puñetazo encima de la mesa con su habitual normalidad y, con ese estilo calcado al de Femke Bol, regresa con dos bronces y con una sexta plaza con marca personal en 400. En los dos 4×400 remontó hasta la tercera plaza y en el femenino le faltaron cinco metros para ser plata. Tiene 24 años. ¿Y por qué de bolsillo? Pues porque no llega a 1,75 y sus piernas son mucho más cortas que las de la neerlandesa, pero tienen el mismo talento», indica la crónica de su última hazaña.
«HAY UNA CIRCUNSTANCIA CLAVE PARA SU RENDIMIENTO ACTUAL. Con 18 años, decidió cruzar el ‘charco’ en 2020 y se trasladó a Florida para fichar por los ‘Hurricanes’ de la Universidad de Miami, donde estudió ‘Dirección de Medios de Comunicación’. Allí estuvo cuatro años en los que se vació en los entrenamientos, pero lo cierto es que no obtuvo los resultados esperados. Regresó a Madrid en 2024 y se instaló en el CAR de Madrid, con la sensación de que a nivel deportivo no había conseguido sus objetivos en la NCAA estadounidense. Sin embargo, lo sucedido en el último año y medio invita a pensar que ese trabajo diario tan lejos de casa le permitió tener un poso que sigue puliendo con su entrenador, Julio Rifaterra. Blanca Hervás ya brilló el año pasado, cuando cerró el relevo femenino 4×400 metros que se impuso en los World Relays con récord nacional y al colaborar decisivamente a la clasificación mundialista del mixto en la ‘repesca’. Además, ha ido rebajando su marca casi en cada carrera hasta dejarla en 51.15 al aire libre (cuarta española de siempre) y en 51.44 bajo techo.

Con 1,84 de altura, unas piernas inacabables, propias de alguien que roza o supera en 1,90 y un poderío muscular en el tren inferior impropio de una atleta tan alta.

«Lo sucedido en el último año y medio invita a pensar que ese trabajo diario tan lejos de casa le permitió tener un poso que sigue puliendo con su entrenador, Julio Rifaterra»
“BLANCA HERVÁS ABRÍA EL SUEÑO DE ESPAÑA de entrar en la final individual planetaria en los 400 metros, que tenía 4 representantes en semifinales, 2 mujeres y 2 hombres, los que probablemente peleen por una medalla en el 4×400 mixto. Y la madrileña de Majadahonda (23 años), que había ganado su serie eliminatoria en la jornada matinal con 52.15, realizó una fabulosa carrera persiguiendo a la neerlandesa Lieke Klaver, oro continental bajo techo en Apeldoorn 2025. Segunda con 51.58; a 14 centésimas de su mejor marca de siempre. Billete por tiempos entre las ocho mejores del mundo. Siempre con esa postura erguida, esbelta, portentosa…”. Así relata el periodista Rafa Payá, redactor del diario AS lo que Sergio Heredia en MSN describe así: “En tres días se ha calzado cinco carreras de 400 m, un abuso para el cuerpo pero también una alegría, pues se marcha de Torun con una plaza de finalista (sexta) en el 400 individual, pero también con dos podios, la plata del relevo mixto del sábado y el bronce del relevo femenino de este domingo.”

“En 3 días se ha calzado cinco carreras de 400 m, un abuso para el cuerpo pero también una alegría, pues se marcha de Torun con una plaza de finalista (sexta) en el 400 individual, pero también con dos podios, la plata del relevo mixto del sábado y el bronce del relevo femenino de este domingo».

«Estoy flipando, ni me lo creo. Además no tengo nada de pájara. El fin de semana va a ser largo, pero en el individual el objetivo está más que cumplido»
Y LA ATLETA MAJARIEGA CONCLUYE: “A ver cómo responde el cuerpo”, decía Blanca tras la serie matinal. Y respondió de manera superlativa. “Estoy flipando, ni me lo creo. Además no tengo nada de pájara. El fin de semana va a ser largo, pero en el individual el objetivo está más que cumplido. Llegaba con la octava mejor marca pero llegar a la final no lo veía como real. Mi meta era pasar una ronda aunque el sueño era esto. Ahora toca recuperar y veremos si en el mixto estoy en la pista o en la grada”, explicaba feliz en zona mixta. “El estajanovismo de Blanca Hervás, escenificado en la última recta del relevo femenino, cuando se abre para superar a Justina Swiety-Ersetic, icono local, alma del atletismo polaco, condecora al atletismo español, le eleva a cotas no vistas desde hace ya muchos años: los españoles abandonan Polonia con cinco podios (sextos del medallero), muy cerca de su mejor año, aquellos seis podios del Mundial indoor de Birmingham 2003. Hervás, rematadora siempre, no solo en Polonia sino también un año atrás, en los célebres Mundiales de relevos de Cantón, cuando aupó al equipo al oro, es la atleta española de moda, y nos lo dice su presencia, la elegancia de su paso y su efervescencia en las redes sociales” concluye el periodista.






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