


Al término de la cena, tras unas emotivas palabras del presidente del Jurado, se procedió a la apertura del sobre en el que figuraba el nombre del ganador. El tema elegido era la redacción sobre “Mi Ideal” con una extension máxima de dos folios en el que se plasmara su visión de la vida, de su entorno cercano y sus proyectos de futuro, escrito de forma anónima y a ordenador. El jurado estaba integrado por un profesor de cada uno de los centros que proponían alumnos y presidido por una persona relevante vinculada a la enseñanza, en este caso Juan Bosco Bajo. El premio era un diploma acreditativo y la estancia gratuita, entre diez y quince días, en un campamento de verano de los que Rotary convoca anualmente en un país europeo.
«La aventura»: ‘’Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza ninguna para lo porvenir’’. ¿Les suena, verdad? ¿Quién no ha oído o incluso pensado de forma fugaz algo semejante hoy en día? ¿Qué se está haciendo con la juventud? ¿Debemos darla por perdida? ¿Acaso no hay esperanza entre los jóvenes? Por suerte, esta frase pertenece a Hipócrates y está dirigida a la juventud del siglo V a.C. ‘’Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros’’. Esta es más reciente que la anterior. ¿Su autor? Sócrates en el siglo IV a.C.
Me llamo Beatriz y soy joven. No obstante, no creo que la juventud sea un estado, prefiero entenderla como un viaje, una aventura… Cualquiera puede armarse de valor y participar en ella, encontrar el tesoro o no es ya una cuestión de suerte. Hace tiempo me planteé a mí misma la posibilidad de embarcarme como grumete. Digo grumete porque no estaba dispuesta a convertirme en la Capitana de tan alta empresa, no porque no confiara en mis capacidades sino porque no quería ser la última en abandonar la embarcación en caso de desastre. Varios marineros me habían advertido que el viaje no sería fácil ya que nos encontraríamos con temibles ‘’criaturas’’ como el temido ‘’Pavo’’ y yo no quería asumir riesgos… Sin embargo mi decisión no fue impulsiva: era el resultado de una profunda y premeditada reflexión. Todo se inició en mi cabeza. Un germen que no me dejaba conciliar el sueño, una idea que tomó el control y no estaba dispuesta a ceder los mandos: yo podía hacer algo. Yo tengo el poder de hacer cosas por mí misma, cosas que transciendan, que influyan a los demás. Aquí y ahora poseo el control de mis decisiones y de mi vida.
Lamentablemente ni Hipócrates, ni Sócrates, ni la sociedad actual tienen muchas esperanzas en los jóvenes ¿Y cómo van a tenerlas si ni nosotros mismos las tenemos? La mayoría de los jóvenes estamos dormidos. ’’Ya me tocará a mí hacer algo por el mundo, cuando sea adulto’’. Pero si podremos cambiar las cosas cuando crezcamos… ¿por qué no hacerlo ahora? Es ahí donde se inicia mi aventura, cuando conseguí por un breve instante despertar. Me autoconvencí de que podía influir en la vida de los demás. La intención era buena… pero… ¿cómo podía trazar yo mi ruta para llegar al tesoro? Estaba claro: necesitaba un mapa, trazar mis objetivos, encontrar mi ideal.
Sé cómo quiero llegar hasta el tesoro, sé cómo quiero vivir y, mejor aún, sé lo que tengo que hacer: despertar. Pero ¿cómo puedo convencer yo a Hipócrates y a Sócrates de que están equivocados? ¿Cómo demostrarles la valía de la juventud? Podría conformarme con un tesoro de monedas de cobre, las cuatro ‘’b’’: buen trabajo, buena familia, buenos hijos y buen perro. No obstante, presiento que este botín no impresionará a tan grandes maestros del conocimiento. No. Necesito talentos de oro, de los buenos. Quiero llegar tarde al trabajo porque se me quemaron las tortitas que preparaba a mis hijos. Quiero ser valiente y estudiar algo que jamás me habría atrevido a expresar en voz alta. Quiero tener la casa más pequeña del mundo en la que sólo cupieran aquellos que conocieran mi color favorito. Abrir los ojos y mirar cada detalle, cada palabra, cada sonrisa pero también cada lágrima, cada derrota, cada desilusión y ser consciente de que yo poseo la llave para causarlo todo. Esta es la bandera de mi barco, mi ideal.
Y con la bandera henchida y el viento revolviendo mis cabellos, me hallo sobre el castillo de popa. He ascendido a Almirante y no tardaré en hacerlo a Capitana y es que, he hecho mía esta empresa. Los marineros no mentían. Existen monstruos marinos tan grandes que sus fauces te atrapan sin que puedas hacer nada para evitarlo, intentando sumergirte en las profundidades. Pero también existen otras criaturas que nos ayudan a volver a nuestra embarcación.
¿Mi rumbo? La Isla del Tesoro. ¿Qué sucederá cuando llegue? Habré cumplido mis objetivos, respetado mi código y quizá, habré demostrado que algunos maestros de la Antigüedad se equivocaban. La juventud es la base de la adultez. Un joven con sus ideales claros hoy es un adulto efectivo mañana. Esta es mi aventura. ¿Se enrolan a la tripulación? Es cierto que rara vez nos encontraremos con piratas, serpientes marinas, krakens, doncellas en apuros y buques fantasmas… pero ya lo dijo Paulo Coelho: ‘’La aventura puede ser muy peligrosa… pero la rutina en la vida puede ser mortal’’ .





Es sencillamente genial, como su autora… Ojalá tus palabras lleguen a muchos jóvenes e iluminen tanto sus corazones que se embarquen también en esta maravillosa empresa que es la vida consciente y con sentido… Enhorabuena Bea!
Muchas felicidades Bea!!!