La dictadura de Cuba reivindica a un periodista que se transformó en “comisario político” y murió en Majadahonda

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Pablo de la Torriente, portada en “On Cuba News”

MANU RAMOS. “Sirva entonces para recordarle en un mes clave de su existencia, pues nació el 12 de diciembre de 1901 en San Juan, Puerto Rico, hace ya 118 años, y murió el 19 de diciembre de 1936 en Majadahonda, España, fecha de la que en solo días se cumplirán 83 años. Desde entonces, su obra, lejos de fenecer, ha crecido hasta confirmarlo como el gran periodista que fue y seguirá siendo. El cubano Pablo de la Torriente ha sido reivindicado en su aniversario por Eric Caraballoso, que se presenta como “corresponsal acreditado de OnCuba en La Habana”. Y lo justifica con grandes elogios y loas: “Los lectores de “Tina añeja” tendrán que perdonarme por volver sobre Pablo de la Torriente. Tres meses atrás ya me acerqué en esta sección a la figura de quien para no pocos estudiosos y colegas de la prensa es uno de los mejores periodistas del siglo XX no solo en Cuba sino en toda América Latina”.

Eric Caraballosa

El régimen de los Castro, que primero desempeñó Fidel hasta su muerte en 2016 y ahora lo hace su hermano Raúl, jefe de Estado, jefe de Gobierno, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y comandante en jefe (jefe supremo) de las Fuerzas Armadas, justifica así el “periodismo telúrico y militante que caracterizó gran parte de su obra” y precisa que Torriente no era “un aventurero alocado, como algunos detractores han tratado de hacer ver” sino que “al final de su vida, en España, llegó como corresponsal para cubrir la Guerra Civil y terminaría de combatiente y comisario político. Una anécdota –apócrifa o real, pero repetida muchas veces– cuenta que en cierta ocasión sin un tema del que escribir, Pablo «reportó» una tángana estudiantil en la que los jóvenes enfrentaron a la policía y rompieron la vidriera de un comercio. Terminado el texto, se fue a la Universidad y organizó él mismo la protesta que antes había narrado y que saldría publicada al día siguiente. Tras el previsible enfrentamiento con las fuerzas policiales, que no toleraban ese tipo de «iniciativas» universitarias, los jóvenes se dispersaron en un escape masivo, y con ellos el periodista. Pero al darse cuenta de que no se había roto la vidriera del comercio como había descrito, volvió sobre sus pasos, aun a riesgo de ser capturado por la policía, y él mismo la rompió de una pedrada”, concluye la publicación castrista. Una curiosa forma de “fabricar” noticias y entender el periodismo.

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