La revista “Agulha” (Portugal) homenajea a Arrabal (88 años) con un artículo de Kundera (91 años)

Óleo de S.M.Félez & Arrabal denominado “El gran cuadro del siglo XX”.  De izquierda a derecha: Dalí, Ionesco, Nabokov, René Thom, Kafka, Beckett, Arrabal (Topor), Mishima, Kundera, Wittgenstein, Duchamp, Borges y Picasso.

MILAN KUNDERA. Hay jugadores que no se toman nada en serio. Y hay hombres que desafían a los tribunales y a la prisión. Pero pocas veces se ven jugadores que no se toman nada en serio y que desafían tribunales y prisiones. Incluso cuando desafía a Franco y a Fidel Castro, Arrabal no es un contestatario, un predicador militante. Es un hombre que juega. Concibe el arte como un juego, y el mundo se convierte en un juego en cuanto lo toca. Pero este siglo es un terreno en donde los juegos están prohibidos, una trampa preparada para los jugadores. Lo primero que leí de él fue “Y pondrán esposas a las flores”, pieza inspirada por las prisiones de Franco. Fue en Praga, donde por entonces reinaban otros maestros de prisiones. Me decía a mí mismo: un día, nuestros horrores quedarán olvidados. Pero esta pieza de Arrabal, esta maravilla sucia, esta orquídea de imaginaciones depravadas, esta magnífica flor fétida del mal, esta pieza, permanecerá. Sin duda, me he equivocado. No es esta obra, este homenaje sofocante a Sade, el que permanecerá, sino las imágenes de Epínal de la nueva reescritura de la historia, que desde hoy imponen su visión edificante de las décadas pasadas, pues desde el vientre de este siglo serio y estúpido sólo nacerá una seriedad todavía más seria y una estupidez todavía más estúpida. El mundo se ha vuelto mortal y absurdamente serio, dijo Gombrowicz a sus críticos, quienes le han aplaudido, transformándolo sobre la marcha en un escritor serio de remate. ¡Oh, Arrabal!, ¿cómo se llama la estrella bajo la cual avanzas? ¿Marx, anti-Marx, Tocqueville, Sartre, Mandela, Bush?

El “inmortal” Milán Kundera cumplió el 1 de abril de 2020 sus “primeros” 91 años

Nada te resulta más indiferente que esta honorable mafia de la Historia. Tu estrella lleva el nombre de Cervantes. Cuando así lo reconociste un día levantando solemnemente la mano hacia el firmamento, el público que te rodeaba (¿el público de los Marx o de los anti-Marx?, no importa), creyendo oír una incongruencia llena de encanto, se echó a reír. (Bien lo sabes: sólo se consigue hacer que rían en los momentos en que uno es más serio). Con la luminosa claridad del absurdo, poco después has expresado el mismo reconocimiento en “La hija de King Kong”, el último libro que he leído de ti. Es una novela-juego, en la que cada uno de los juegos –fútbol, rugby, ajedrez– es una prisión de reglas, bella como una forma exquisitamente acabada. Contrariamente al jugador de ajedrez, el artista se inventa las reglas él mismo, para él mismo, y es a la vez el arquitecto de la prisión y el prisionero. “La hija de King Kong” consta de cincuenta capítulos y cada uno de ellos (que nunca supera las tres páginas) contiene:

“Napoleon at Fontainbleau,” por Paul Delaroche, subastado en Christie’s. Precio de salida: entre 20.000 $ y 30.000$. ©Reuters

1) Un fragmento de la historia de la protagonista. 2) su vocación de Cervantes (nunca superior a un párrafo); 3) uno o dos proverbios (a semejanza de los de Sancho); y 4) una frase sibilina para concluir. Los juegos son peligrosos: existen prosas, mecanismos de escritura tan sabiamente, tan austeramente, tan desesperadamente lúdicos que, con ellos, uno se muere asfixiado de aburrimiento. ¡Oh, Arrabal!, ¿cómo has conseguido, con unas reglas tan monacalmente severas y aplicadas de manera tan sistemática seguir siendo tan impúdicamente divertido? ¿Cómo has conseguido que un personaje irreal e imposible, caído de la ruleta de las reglas y de los cálculos, me haya emocionado hasta tal punto que haya leído sus aventuras totalmente absurdas sin poder parar, de un tirón? La protagonista es educada en un internado religioso, se convierte en prostituta, logra cargarse a sus dos chulos y se salva huyendo a América; el viejo jefe de la banda de matones la persigue, quiere matarla, pero acaba por caer seducido, no por su cuerpo ni por su alma, sino por su amor a Cervantes, en quien piensa constantemente durante todas sus aventuras. El dios de esta novela es él, Cervantes. En el último capítulo, el jefe-matón se sube a un asno, la prostituta-cervantófila a un caballo, y se alejan, uno al lado del otro, bajo un manto de estrellas, hacia lo lejos, adentrándose en las praderas de América. ¡Oh Cervantes, padre nuestro!, sea tu nombre por siempre alabado, quédate con nosotros, ya que, en la tierra, en esta tierra mortalmente seria y que no nos quiere, estamos abandonados y sólo te tenemos a ti.

EDITORIAL: TRES VECES FERNANDO ARRABAL. “Agulha” [Aguja en español]. Revista de Cultura # 158. Octubre de 2020. Editor: Floriano Martins (Fortaleza, 1957), poeta, editor, ensayísta, artista plástico y traductor. Página web: https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/ “Con este número de Agulha Revista de Cultura concluimos el tríptico de homenaje a Fernando Arrabal, uno de los personajes más expresivos de la cultura contemporánea en el mundo. ¿Polémico? Sí, pero no como un gesto intencionado para causar incomodidad estratégica. Su polémica no es más que un reflejo de la hipocresía de la época. ¿Irreverente? Una consecuencia natural de la perfecta fusión de vida y trabajo. No hay creación artística real sin un corte, una línea divisoria entre dos formas de ver el mundo. Fernando es plenamente consciente del papel que juega en nuestro tiempo, lo que incluye darse cuenta de las razones de su persistente rechazo. Un curioso rechazo por parte de algunos entornos atrasados, en marcado contraste con la aceptación y circulación de su obra en varios países. ¿Genio? ¿A quién le interesa tal cosa? Fernando ya ha dicho que prefiere ser santo o Quijote. Es impresionante su admiración por Cervantes, si bien se puede decir que es una notable especie de hijo del creador de Don Quijote, no hay rastro de influencia en su obra, pero sí una profunda afinidad, una amistad incondicional.

Milán Kundera, autor de “La insoportable levedad del ser”

Para componer nuestro editorial, reunimos tres momentos que dan fe de este breve perfil, comenzando por la amistad, el cariño mutuo que Fernando se refería incansablemente a Milan Kundera. Luego, el recuerdo de un escándalo, la tormenta que puede provocar la naturalidad, la sinceridad. Al final, uno de sus poemas más bellos, irreverente, solidario, fascinante, como él mismo. Respecto a la creación del movimiento Pánico y sus manifiestos, Fernando declaró una vez: “Creo que el Primer Manifiesto Surrealista de Breton y el primer ‘dada’ de Tzara (¿o lo escribió Lenin?) No son superiores a nuestros textos fundacionales de 1963. Mi primer manifiesto de pánico, el de Jodorowsky, puede incluso releerse con asombro. Especialmente el Memento Panic de Topor. No creo que se pueda comparar la raqueta (anti-Artaud, entre otras) del Segundo Manifiesto Surrealista con el reciente Segundo Manifiesto del Pánico”.

La revista reproduce el texto completo del Manifiesto Pánico: Fernando Arrabal cumplió 88 años el pasado 11 de agosto (2020)

En vista de esto, reproducimos el texto completo de este manifiesto. Nuestro agradecimiento final a Maria Estela Guedes, Nelson Arce, Reginaldo Nascimento y Wilson Coêlho, quienes prepararon textos especialmente para esta edición en la que priorizamos la edición de la obra teatral de Fernando, incluyendo invitar a algunos directores a revelar el backstage de estos espectáculos. La edición no cuenta con la presencia de un artista invitado, optando por reproducir una iconografía de las producciones teatrales. Anunciamos la publicación de un libro, que ya se encuentra finalizado, que reúne las tres ediciones de la “Agulha”. Revista de Cultura dedicadas a Fernando Arrabal, a quien agradecemos plenamente la amistad, irreverencia y grandeza de su obra.

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