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Un búnker resiste un máximo de 14 días sin salir de él para evitar la radioactividad

MANU RAMOS. La guerra de Ucrania tiene a la población ucraniana como víctimas y a los rusos como posibles vencedores, dada la abrumadora superioridad de su armamento y ejército. Mientras tanto, los EE.UU son los más beneficiados por ser la principal industria de venta de armas del mundo. Y de momento, los únicos que «pagan el pato» son los europeos: la contienda se desarrolla en su suelo (como la primera y segunda guerra mundial) a la vez que los costes del conflicto ya los está pagando su transporte, energía, pesca, agricultura y sector lácteo, mientras que los mercaderes de armas se frotan las manos. Para ellos esta contienda es un mal negocio. Pero también hay otros sectores que están incrementando sus pedidos: los constructores de refugios atómicos. «Los «búnkers» privados que se esconden en Madrid. La región cuenta con entre 70 y 80 de estos refugios eficientes contra amenazas atómicas. Su ubicación exacta es algo que solo conocen sus propietarios», desvela el periodista Jaime V. Echagüe en «La Razón», que ha entrevistado al constructor Antonio Alcahud, especializado en estas edificaciones. El empresario confiesa que sus mayores pedidos están en Majadahonda y Las Rozas. Siempre que hay una crisis bélica aumenta su negocio: “El perfil de quien se construye un búnker es bastante heterogéneo”, explica Antonio Alcahud, que lleva décadas construyéndolos en España.


Manu Ramos

“La gente piensa que son de millonarios, que los hay, pero les sorprendería que hay mucha clase media, entre 35 y 60 años, con niños pequeños. También gente modesta que se compra una casa y hace un esfuerzo para construirse un refugio en el sótano”. Alcahud, un ingeniero nuclear catalán, decidió entrar al negocio tras el accidente en la central nuclear de Harrisburg en 1979. “Me puse a estudiar cómo construir un búnker, las resistencias que debían de tener y en 1980 fundé la sociedad ABQ [por Atómico, Biológico y Químico]”, declaraba anteriormente al periodista Andrés Aguayo en El País.

Un búnker cuesta entre 50.000 y 70.000 euros según su número de plazas: caben entre 25 y 50 personas

Majadahonda, Las Rozas, La Moraleja (Alcobendas) y Puerta de Hierro: Alcahud brinda ahora algunos datos que ayudan a saber cuántos búnkeres antiatómicos puede haber en la Comunidad de Madrid. Su compañía ha construido entre 70 y 80 edificaciones de estas características en la región. Y, como recuerda en su web, Alcahud posee la patente de los mismos. Concretamente, podemos situar –que no encontrar– sus refugios en municipios como Majadahonda y Las Rozas, así como en zonas como La Moraleja (Alcobendas) y Puerta de Hierro. Por supuesto, todo lo referente a la contratación y condiciones de los mismos es algo que queda entre Alcahud y su cliente. Y es que, si bien los refugios, muchos de ellos pertenecientes a la Guerra Civil, han «resucitado» durante estas últimas fechas debido al clima internacional, lo cierto es que difícilmente podrían resistir hoy las consecuencias de una explosión nuclear. Es el caso del refugio antiaéreo del Retiro, construido entre 1936 y 1938. Con una capacidad para 265 personas –estaba pensado para proteger a la población civil–, consta de unos 400 metros lineales y tenía su puerta de entrada en la Avenida Menéndez Pelayo, así como dos salidas al propio parque. Tras la contienda, el espacio se dedicó al cultivo del champiñón, debido a la humedad de su interior. Actualmente se encuentra en un perfecto estado de conservación y, previsiblemente, el Ayuntamiento permitirá las visitas guiadas. Al del Retiro, al menos en la capital, habría que sumar otro refugio, este mucho más popular, como es el Búnker de la Posición Jaca, perteneciente al frente republicano y situado en el parque del Capricho.

Entre 70 y 80 búnkers privados en la Comunidad de Madrid

Durante estas últimas semanas, sobre todo a raíz del conflicto ucraniano, misteriosamente, se han multiplicado en internet anuncios de empresas que aseguran construir búnkeres: «Algunas de ellas, afincadas también en la propia Comunidad de Madrid. En sus webs, la información es más bien vaga: no se especifica el historial de la empresa, ni ninguna persona con nombre y apellidos que acredite su experiencia, ni tampoco el coste de la obra. Sin embargo, sí que especifican que sus edificaciones gozarán de todo tipo de comodidades, como un huerto para abastecerse. La Razón ha intentado durante varios días contactar con algunas de estas compañías, pero sin obtener respuesta. No en vano, ya en la propia web de ABQ, se pide a los usuarios que tomen precauciones con según que anuncios: «A raíz de la guerra en Ucrania están proliferando empresas que ofrecen búnkers y refugios atómicos, sin experiencia ni conocimiento alguno. Refugios Atómicos ABQ S.L. no tiene ninguna vinculación con ningún otro imitador aparecido últimamente», señalan. Y es que una de las cosas que pone en duda Alcahud son las noticias de que ese supuesto «boom» en la demanda de búnkeres privados en España. En todo caso, lo que se habría disparado es la oferta de los mismos».

A las 7 horas la radioactividad baja al 10%

¿Cuál es el coste? «El sobrecoste para un refugio ABQ de 25 plazas es de unos 55.000 euros, mientras que para uno de 50 plazas, se sitúa a partir de los 67.000. Hay que tener en cuenta que un refugio profesional y patentado, como es el caso, no está diseñado para pasar en ellos el resto de nuestras vidas, como solemos creer. Para empezar, porque los trajes antirradiación, por supuesto homologados, supondrían un «escudo» más que eficiente. Pero además, desde la empresa catalana señalan que este tipo de construcciones están pensadas para pasar en su interior un tiempo máximo de 2 semanas. En teoría, esos 14 días supondrían un período más que prudencial: una vez consumada una explosión nuclear, la radioactividad se reduce al 10% al cabo de 7 horas; en 2 días, la contaminación ha pasado al 1%; y pasadas dos semanas, su presencia disminuye hasta el 0,1%. De hecho, incluso al 1%, los supervivientes de una explosión nuclear podrían pasar varias horas expuestos al aire libre sin peligro alguno. Refugios colectivos, unifamiliares, institucionales…; en sótanos, garajes, locales existentes, utilizables como almacén, bodega, despensa, sala de juegos, gimnasio, habitación suplementaria, cámara acorazada, archivos, sala de home cinema, parking, «panic room»… Sin embargo, las construcciones no solo pueden estar blindadas contra amenazas atómicas: también para tsunamis, huracanes de hasta 800 kilómetros por hora… De hecho, la compañía ha construido asimismo refugios flotantes, sumergibles y en bancos móviles. Algo que, por el momento, no nos debería preocupar en la meseta. Solo por el momento», añade el artículo.

Refugio antiaéreo del Retiro

¿Y el búnker del palacio de La Moncloa? «Así es: el Palacio de La Moncloa también cuenta con su búnker. Hace poco más de un año, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebró en esta poco conocida sala del palacio presidencial el Consejo de Seguridad Nacional. Se trata de un complejo construido durante la época de Felipe González, entre 1989 y 1991. Según publicó en 2007 El Confidencial Digital, con motivo de unas reformas que emprendió en ese recinto el Gobierno de Rodríguez Zapatero, consta de tres plantas, tiene una capacidad para 200 personas y su acceso se encuentra en uno de los edificios administrativos de La Moncloa. Con todo, y si bien se diseñó en su día ante la posibilidad de un ataque atómico, expertos consultados por este diario ponen en duda que, en la actualidad, la zonas fuera cien por cien efectiva durante un ataque de estas características», concluye el reportaje.

 

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