
El conocido fotógrafo Alberto R. Roldán captó a Carmen Lomana fisgoneando entre trapos, lencería y camisones en una imagen que ha quedado grabada para la posteridad
MARIANA BENITO. (Majadahonda, 13 de enero de 2026). «El mercadillo de Madrid al que no se resiste ni Carmen Lomana: «Me compré un camisón ideal». Aunque ella misma confiesa con ironía: «Yo nunca me compraría unos zapatos en un mercadillo», Carmen revela el rincón madrileño donde sí se deja tentar». La Cadena Cope y el Diario de León han publicado sendos reportajes sobre el Mercadillo de Majadahonda. Y ambos tienen como protagonista a una de las imagenes del «glamour» en España: Carmen Lomana. Ella es la viuda del diseñador industrial chileno Guillermo Capdevila (1947-1999) y se dio a conocer públicamente por sus frecuentes apariciones en la prensa rosa y programas de televisión, convirtiéndose en una figura popular de la sociedad española vinculada a la moda y la actividad empresarial y a sus 78 años ha publicado 4 libros: «Los diez mandamientos de la mujer», «El glamour inteligente», «Cuestión de actitud» y «Carmen Lomana. Pasión por la vida».
CARMEN LOMANA NO SOLO DEFIENDE EL MERCADILLO DE MAJADAHONDA, TAMBIÉN LO HUMANIZA. «Me metí como si fuera frutera y todo el mundo me venía a comprar cuarto y mitad de no sé qué. Lo pasé muy bien», recordó con humor, evidenciando su capacidad para conectar con lo popular sin perder su sello personal. La escena parece contradictoria: una de las figuras más icónicas del lujo discreto en España, Carmen Lomana, hablando en la radio sobre un hallazgo inesperado. Pero ocurrió. Este fin de semana, durante su sección en el programa ‘Fin de Semana de COPE’, conducido por Cristina López Schlichting, Lomana sorprendió a la audiencia al declarar, con entusiasmo: «Me compré un camisón ideal.» No se refería a una boutique de alta costura ni a una escapada parisina. Hablaba del mercadillo de Majadahonda, un clásico de los martes y sábados en el oeste madrileño, que en los últimos años se ha convertido en lugar de culto para amantes de lo vintage, la moda artesanal y las gangas con estilo. Ubicado entre las calles Erillas, Santa Catalina y de la Luna, el mercadillo municipal de Majadahonda reúne más de 180 puestos en una parcela de 10.000 metros cuadrados.
«ALLÍ SE VENDEN DESDE FRUTAS Y FLORES HASTA ROPA, COMPLEMENTOS, TELAS, DECORACIÓN E INCLUSO ANTIGÜEDADES TEXTILES. Según Lomana, «hay de todo y algunas cosas muy bonitas», como ella misma descubrió años atrás durante un reportaje televisivo. «Me compré lencería antigua, cosas de lino, de ese hilo gordo», explicó en antena, dejando claro que incluso en un entorno ambulante es posible encontrar elegancia real», refleja Patricia de la Torre en Diario de León. Pero no todo vale: «Yo nunca me compraría unos zapatos en un mercadillo. No se me ocurre», sentenció con firmeza, aunque matizó: «A lo mejor hay… estupendos.» Esa dualidad marca su criterio: apertura a lo inesperado, pero con estándares claros. En tiempos donde los algoritmos dictan tendencias, el mercadillo de Majadahonda ha sabido posicionarse como un espacio híbrido: tradicional en su formato, moderno en su repercusión. La viralidad en redes sociales (especialmente TikTok e Instagram) ha convertido este enclave en un referente para quienes buscan estilo sin caer en el fast fashion, concluye el reportaje de la periodista leonesa Patricia de la Torre.






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