«Los cinco cuadros de Francis Bacon robados hace más de un año en Madrid a José Capelo, amigo y heredero del pintor, se intentaron vender en España en dos ocasiones. La última durante una reunión celebrada el pasado mes de febrero en el número cuatro de la calle Duque de Alba de Majadahonda, una casa moderna de tres alturas situada a escasos metros del paseo principal de esta localidad madrileña». Así comienza el relato de José María Irujo en El País sobre el misterioso caso de los cuadros robados del artista inglés Francis Bacon. Un robo cuyo desenlace todavía está lejos de resolverse ya que pese a que se han producido 7 detenciones, el botín sigue sin aparecer. Un extraño suceso que vuelve a poner a Majadahonda en el foco de los medios y a convertir a la ciudad en una protagonista involuntaria de una historia digna de película. La detención de esta compleja red de peristas y joyeros ha puesto al descubierto algunos misterios acerca del robo, pero la gran incógnita, ¿dónde están los cuadros?, sigue sin despejarse.
«Antonio Losada y su hijo José habían sido informados de la existencia de los cuadros de Bacon por Rafael Heredia González, un vendedor de joyas, que estuvo presente en la reunión de Majadahonda y que antes del encuentro había mostrado al padre y al hijo fotografías de uno de los retratos robados en junio de 2015 en una casa señorial situada en el número 2 de la Plaza de la Encarnación, muy cerca del Senado, en pleno centro de Madrid. El valor de los cuadros supera los 30 millones de euros y el golpe está considerado como el mayor robo de pintura contemporánea en España. Los cuatro protagonistas de este encuentro fueron detenidos por la Policía el pasado mes de marzo y están en libertad provisional en calidad de investigados (imputados) por los delitos de encubrimiento de robo con fuerza. El caso sigue envuelto en un halo de misterio porque pese a las numerosas pistas obtenidas y personas detenidas (siete) el botín continúa sin aparecer», detalla José María Irujo.







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