“Mi vida, nombre, horóscopo y rayas de la mano” (Memorias de Crescencio Bustillo (1907-93)

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CRESCENCIO BUSTILLO. Y ahora voy a entrar de lleno en el desarrollo de mi vida, después de las descripciones familiares, de mi casa, y del pueblo de Majadahonda, con todas las situaciones relacionadas con la misma. Empezaré por mi nacimiento, siguiendo en el mayor orden cronológico las distintas fases de mi vida, hasta el momento actual que, sereno de juicio y tranquilo de conciencia, por mi edad y por experiencia, quisiera reflejar lo más fielmente posible lo que ha sido mi vida en todos los órdenes, que aunque humilde, no deja de tener detalles importantes. Mi nacimiento ocurrió el 15 de Junio de 1907, día de San Vito y Modesto, pero como estos nombres no le gustaban a mi madre, decidieron ponerme el tercero del día, que era Santa Crescencia. Por este motivo me pusieron Crescencio al ser yo varón. Fui bautizado con el mismo nombre y aunque no sea un nombre bonito, lo he llevado y lo llevo con orgullo, primero por ser deseo de mis padres, y segundo porque no se ha prestado a confusiones, como pasa con otros nombres que tanto han proliferado, pues ya no hay variedad en la nomenclatura, todos son reiterativos, como si fuesen un harén con el que las diferentes mujeres del jeque quisieran así obsequiar a su amo y señor. Por tanto con mi nombre no he tenido falsas interpretaciones a lo largo de mi dilatada vida.

Crescencio Bustillo

Por lo que sentí a mis padres y hermanos, siempre me crié fuerte y rollizo, siendo el niño mimado de la casa, por el color sonrosado que mi aspecto tenía, por la risa superficial de mi carácter y por ser el benjamín del hogar con el que todos querían jugar, disputándose sus risas. Antes de seguir adelante quiero hacer unas aclaraciones con respecto a mi nacimiento y la hora del mismo. Estando yo preso políticamente en la cárcel del Conde de Peñalver, antes Torrijos, tuve de compañero a un muchacho francés que estudiaba Astrología, ciencia aplicada a estudiar las influencias que ejercen los astros sobre las personas humanas. Para eso es preciso saber el día que se nace y la hora lo más exactamente posible.

Como teníamos mucha confianza, hasta el punto de hacernos muy buenos amigos, un día le sugerí que me hiciera el horóscopo de mi persona. Consultó el libro cartapacio que llevaba y después de tomar notas en aquellos jeroglíficos de mapas o planos, me dijo las inclinaciones intelectivas de mi persona, el sentido humano que presidía todos mis pensamientos y por último, las debilidades que solía sentir, así como que debía de prevenirme de ciertas corrientes perjudiciales para mi salud. Más tarde aquí en la Modelo de Barcelona consulté con otro recluso que decían que era medio brujo o mago de las ciencias ocultas.

Este personaje era más vulgar y consistía su trabajo o ciencia en estudiar las rayas de la mano y sobre estas daba un diagnóstico. Examinada mi mano derecha me dijo mis inclinaciones intelectuales, me pronosticó una larga vida, que me casaría dos veces, que tendría dos hijos y no sé cuantas cosas más de relativa importancia. Como se verá ni uno ni otro iban muy desencaminados en lo que había de ser mi vida, a pesar de que yo no he creído mucho en esas predicciones por considerar que eran una pura superchería que era mejor dejar de lado pues no hay ninguna razón lógica que nos obligue a creer en ellas. Sin embargo hice la consulta porque no me costaba un céntimo y como simple curiosidad, dándome unos resultados más que satisfactorios. Mañana: los maestros de Majadahonda (1919-25).

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