«¿Se gobierna para la mayoría o para intereses concretos y minoritarios? La pregunta clave es inevitable: ¿a quién beneficia realmente esta decisión? Desde luego, no a los jóvenes que utilizaban la pista libre. Tampoco a las familias que encontraban en ese espacio una alternativa accesible de ocio. Ni a los vecinos que ahora ven reducidas sus opciones deportivas en favor de una infraestructura más restringida».

MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 26 de marzo de 2026). Majadahonda: cuando gobernar deja de ser escuchar. En política municipal hay decisiones que trascienden lo urbanístico para convertirse en símbolos. Lo ocurrido en Majadahonda con la sustitución de 1 pista deportiva de uso libre por 2 pistas de pádel cerradas no es solo una obra más: es el reflejo de una forma de gobernar que parece haber olvidado a quién debe servir. La pista del Cerro del Aire no era un lujo ni una infraestructura marginal. Era un espacio vivo, abierto, utilizado por vecinos de todas las edades. Patinaje, voleibol, encuentro… Un lugar donde el deporte no entendía de cuotas ni reservas, donde el acceso era tan sencillo como llegar y participar. En definitiva, un espacio público en el sentido más puro de la palabra. Hoy, ese espacio ha sido reemplazado por dos pistas de pádel acristaladas y cerradas. Instalaciones que, por definición, limitan el acceso, requieren organización previa y, en muchos casos, implican coste de equipación (raquetas, zapatillas, bolas..). El mensaje es claro: lo que antes era de todos ahora es para unos pocos.

Miguel Sanchiz

LA REACCIÓN CIUDADANA NO HA TARDADO EN LLEGAR. Las propias redes sociales del Ayuntamiento, convertidas en termómetro inmediato del malestar vecinal, han registrado un rechazo abrumador: un 81% de los comentarios cuestionan la decisión. Más de 600 firmas en una petición ciudadana refuerzan esa sensación de agravio. Y no es casualidad. Es la respuesta lógica de una comunidad que siente que no ha sido escuchada. Porque aquí no solo está en juego una pista deportiva. Está en juego el modelo de ciudad. ¿Se prioriza el acceso universal o se favorecen instalaciones más exclusivas? ¿Se escucha al vecino o se decide desde arriba? ¿Se gobierna para la mayoría o para intereses concretos y minoritarios? La pregunta clave es inevitable: ¿a quién beneficia realmente esta decisión? Desde luego, no a los jóvenes que utilizaban la pista libre. Tampoco a las familias que encontraban en ese espacio una alternativa accesible de ocio. Ni a los vecinos que ahora ven reducidas sus opciones deportivas en favor de una infraestructura más restringida.

«La imagen de la inauguración oficial, con alcaldesa y concejales posando ante la nueva instalación, contrasta de forma casi simbólica con el sentir ciudadano»

EL EQUIPO DE GOBIERNO DEL PARTIDO POPULAR (PP), CON MAYORÍA ABSOLUTA, ha optado por una decisión que, lejos de sumar, divide. Y lo ha hecho, además, ignorando señales claras de descontento. Porque no se trata de que haya críticas —eso es inherente a cualquier gestión—, sino de la magnitud y unanimidad del rechazo. La imagen de la inauguración oficial, con alcaldesa y concejales posando ante la nueva instalación, contrasta de forma casi simbólica con el sentir ciudadano. Mientras unos celebran, muchos otros se preguntan por qué se ha eliminado un espacio útil, inclusivo y plenamente integrado en la vida del barrio.

“Vecinos por Majadahonda” ha llevado la cuestión al terreno político institucional. Un paso necesario cuando la voz de la calle parece no encontrar eco en quienes gobiernan»

A ESTO SE SUMA LA INTERVENCIÓN DEL GRUPO MUNICIPAL “VECINOS POR MAJADAHONDA”, que ha llevado la cuestión al terreno político institucional. Un paso necesario cuando la voz de la calle parece no encontrar eco en quienes gobiernan. Gobernar no es solo ejecutar proyectos. Es priorizar, escuchar, interpretar necesidades y, sobre todo, rendir cuentas ante quienes han depositado su confianza. Cuando una decisión genera tal nivel de rechazo, lo responsable no es cerrar filas, sino abrir el debate. Majadahonda merece algo más que decisiones unilaterales. Merece un modelo de ciudad pensado para todos, no para unos pocos. Porque cuando lo público se reduce, cuando lo común desaparece, lo que se pierde no es solo un espacio físico: es la esencia misma de la convivencia. Y esa, una vez erosionada, cuesta mucho más recuperarla que construir una pista de pádel.

Majadahonda Magazin